El buen pastor
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El buen pastor

¿Cómo es un buen pastor? Es aquel que va a guiarte, es capaz de detenerse a guiar a una de las ovejas con tal de que todas estén juntas, pero jamás dejaría una abandonada. 
Hemos escuchado mucho en nuestras iglesias lo que es un pastor, pero necesitamos entender realmente lo que es y de qué trata, para esto quiero que conversemos sobre la historia del ciego. 

Sabes qué, pastor, un día me aparté, un día me separé, un día me alejé, un día me olvidé, pero allí apareció Dios. No me dejó quieto. Fui a un hotel y allí había una Biblia. Salí del hotel y me fui a otro sitio y había una hermanita pentecostal con un micrófono gritando coritos, y no me dejaba en paz. Fui a otro sitio y escuché la palabra del Señor y, de repente, un día tuve que decir: ‘Señor, me rindo a ti’. Y oye bien, en el día de hoy, yo vengo a hablarte del Buen Pastor que pone la vida por sus ovejas y que no va a permitir que ninguno de los que ya estamos en el redil nos descarriemos y nos apartemos sin que Él haga lo necesario para volver a salvarnos, para rescatarnos.

Hombre solo, presa fácil; mujer sola, presa fácil. Y eso es lo que el enemigo siempre va a tratar de hacer, de alguna manera u otra, separarnos poco a poco de Dios, separarnos los unos de los otros, y a veces no nos damos ni cuenta. A veces, poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos separando. Claramente dice la palabra del Señor en el libro de Isaías, capítulo 53, ese verso, ese capítulo tan poderoso donde en el verso 5 dice que Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, que el castigo de nuestra paz fue sobre Él y que por su llaga fuimos nosotros curados. El próximo verso es más poderoso porque el Señor declara a través del profeta: ‘Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros’. Todos nos descarriamos, pero Él cargó el pecado de todos nosotros.

Todos, en algún momento dado, nos hemos dejado llevar por el pecado, nos hemos dejado llevar por el mundo y, sin darnos cuenta, terminamos afuera. Pero Él llevó el pecado de todos nosotros. Y es maravilloso cuando tienes el respaldo de un grupo de personas a tu alrededor, pero nada como tener el respaldo del Dios Todopoderoso que no te va a dejar, que no te va a abandonar, que te va a buscar, que te va a perseguir y que te va a sacar de la boca del mismo león.

Y yo no sé quién puede darle gracias a Dios por eso en su vida. Y de verdad, decía: ‘Sabes qué, pastor, un día me aparté, un día me separé, un día me alejé, un día me olvidé, pero allí apareció Dios. No me dejó quieto. Y fui a un hotel y allí había una Biblia. Salí del hotel y me fui a otro sitio y había una hermanita pentecostal con un micrófono gritando coritos, y no me dejaba en paz. Fui a otro sitio y escuché la palabra del Señor y, de repente, un día tuve que decir: ‘Señor, me rindo a ti’. Y oye bien, en el día de hoy, hoy yo vengo a hablarte del Buen Pastor que pone la vida por sus ovejas y que no va a permitir que ninguno de los que ya estamos en el redil nos descarriemos y nos apartemos sin que Él haga lo necesario para volver a salvarnos, para rescatarnos.

Y hoy te voy a hablar del Buen Pastor. Los domingos pasados hemos estado hablando acerca del tema ‘Yo soy’, los siete ‘Yo soy’ de Jesús, ‘Seven I AMs’ en inglés. Cuando hablamos de los siete ‘Yo soy’, son siete expresiones que dijo Jesús en el evangelio de Juan, declarando y mostrándole a todos sus discípulos los que estaban a su alrededor quién Él era, dejándoles claro cuál era su función. Son palabras proféticas, son palabras mesiánicas porque todas ellas Demostraban lo que Él iba a hacer por nosotros en la cruz del Calvario, pero también palabras para el presente, para el momento, para que ellos supieran qué tenían que tener con Él. Ya vimos cuando Él dijo: “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy el pan de vida”, y la semana anterior hablamos de “Yo soy la puerta”. Pero para poder continuar, hoy vamos a ver el capítulo 10 por completo, porque en el capítulo 10 fue donde Jesús expresa: “Yo soy la puerta de las ovejas”. Pero luego de explicar la puerta de las ovejas y lo que representa, entonces el Señor, en ese mismo capítulo, establece y declara: “Yo soy el buen pastor”.

Y para ponerlo en contexto, leamos el capítulo 10 por un momento, Juan capítulo 10, el verso 1 en adelante, donde dice: “De cierto, de cierto os digo, que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas, es a este a quien abre el portero, y las ovejas oyen su voz, y a sus ovejas llama por nombre y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas, y las ovejas le siguen porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Volvió, pues, Jesús a decirles: “De cierto, de cierto digo, yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores, pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo, y entrará y saldrá y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. Y ahora, en el verso 11, Él dice: “Yo soy el buen pastor”.

Ahora preste atención para poner estas cosas en contexto y que vea la profundidad de lo que Jesús está haciendo. Jesús está tratando de explicarle lo que Él acaba de hacer con el ciego que acaba de sanar en el capítulo 9. El ciego que Él sanó, lo botaron de la sinagoga; los religiosos querían investigar quién había pecado, si era él o sus padres, para que hubiera nacido así. Y cuando Jesús lo sana, lo votan de la sinagoga y Jesús dice: “Esas son las ovejas que yo vine a buscar, las que responden a mi voz; esas son mis ovejas”.

Y cuando nosotros miramos Juan capítulo 10, observamos dos figuras de lo que es el trato de un pastor con las ovejas. La primera es cuando los pastores llegaban a la ciudad, luego de haber llevado a pastar a sus ovejas. Por las noches, cuando llegaban, ponían a sus ovejas en un corral común. Eso fue lo que te expliqué la semana anterior: varios pastores llegaban y ponían las ovejas en un corral común que no tenía puerta. Lo que tenía era un portero, y si no había un portero, tenía que el pastor, o uno de los pastores, ser la puerta de ese corral. Se mezclaban ovejas de diferentes pastores y no había una forma de marcarlas, ni era necesario marcarlas por una razón: cada oveja reaccionaba a la voz del pastor. Por lo tanto, al otro día, cuando el pastor tenía que sacar a sus ovejas para llevarlas a pastar, es interesante que lo único que tenía que hacer era pararse en la puerta y gritar, hacer algún ruido que sus ovejas reconocieran, y las que eran de él salían; las que no eran de él ni siquiera paraban.

Las orejas no oían la voz de otro pastor. Entonces, el Señor comienza a explicar: ‘Sabes qué, esas ovejas reaccionan a mi voz; ellas me oyen, ellas salen’. Para algunas personas, y ahora voy a lo nuevo entre lo de la semana pasada y lo nuevo, para algunas personas ese corral es símbolo del cielo. Yo no creo que sea símbolo del cielo por muchas razones, porque si la analogía fuera que ese corral es el cielo donde Dios va a ponernos a todos nosotros para cuidarnos, no podría hablar del ladrón que entra para robar, porque en el cielo no puede entrar un ladrón a robar una oveja.

En realidad, no me parece que esa sea la interpretación. Me parece que la interpretación más correcta debería ser que ese corral es el corral de la religión. Porque fíjate que lo que Jesús hizo en el capítulo 9 fue sacar a un hombre ciego de la religión judía que lo tenía ciego y que no le daba la sanidad que él necesitaba. Solo querían interpretar la razón de por qué él estaba allí, y ellos eran los que podían determinar si merecía o no la sanidad. Y Jesús dice: ‘Yo vine a sacar a la gente de ese corral, y el que responda, yo lo voy a llevar a pastos verdes, y va a disfrutar, y tendrá vida, y tendrá vida en abundancia, y va a disfrutar de la plenitud’.

¡Gloria a Dios, los que estamos aquí que hemos oído la voz del pastor, que hemos oído la voz de nuestro pastor, y que hemos salido de ese círculo religioso, ese círculo donde realmente la gente piensa que son ellos los que tienen el derecho a decidir y a determinar quién tiene qué, quién logra qué! Sino que no entienden lo que es el favor y la gracia de Dios, y la libertad en la que todos debemos aprender a vivir.

2 Comments
  • Oswaldo Monier
    Posted at 09:42h, 02 April Reply

    Tú Eres El Buen Pastor que nos llevará por Verdes Pastos a mí, mi esposa y nuestra Familia, AMADO SEÑOR JESUCRISTO
    AMÉN 🙏🙏😘🙏🙏

  • sadela jose latuff pineda
    Posted at 09:49h, 02 April Reply

    USTED ES UN GRAN PASTOR,,,,,,LO FELICITO…..

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