¿Quién saca las tinieblas?
17922
post-template-default,single,single-post,postid-17922,single-format-standard,bridge-core-3.0.5,mec-theme-bridge,qi-blocks-1.2.7,qodef-gutenberg--no-touch,qodef-qi--no-touch,qi-addons-for-elementor-1.6.9,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-29.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.9.0,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-14558

¿Quién saca las tinieblas?

Muchas veces nos complicamos la vida buscando la respuesta a quién puede sacarnos de la oscuridad y es que hacemos mil cosas que en nuestra mente creemos que es lo que se necesita para que Dios nos tenga entre sus “favoritos” y ayudarnos cuando estamos en un hueco, pero dejame decirte que nada de lo que hagas te ayudará si no tienes lo más importante, la fe, porque es ella la que te dará la luz siempre. 

La vida no tiene propósito ni sentido. Y nada de lo que le pasa a usted tiene propósito ni sentido. Deje de estar buscándole cinco patas al gato y tratar de espiritualizar. Me pasó algo malo, Dios tiene que tener un propósito con esto, déjeme descubrir…

Hay una parte de la psicología que quiere que usted investigue su pasado y su ayer, y básicamente que haga una regresión, diciéndole que si usted descubre de dónde fue herido, entonces su vida se cambia. Pero, ¿qué saca usted con descubrir 20 años atrás?

Mire, hermano, dije algo hace dos miércoles atrás que yo sé que todavía está retumbando por allá en unas cuantas personas, y se lo vuelvo a decir: la vida no tiene propósito ni sentido. Óigalo bien. Y nada de lo que le pasa a usted tiene propósito ni sentido. Deje de estar buscándole cinco patas al gato y tratar de espiritualizar. Me pasó algo malo, Dios tiene que tener un propósito con esto, déjeme descubrir…

Oigan bien: la vida no tiene propósito. El que tiene propósito es usted. Son dos cosas muy diferentes. Y como usted tiene propósito, no importa lo que la vida le traiga. Nada de lo que le traiga la vida, que a veces no tiene sentido, tiene que detener el plan de Dios para su vida.

Entonces, la gente está amargada en la cabeza, tratando de buscarle sentido a todo lo que le pasa, cuando nosotros tenemos que aceptar las cosas tal y como son. No hay nada bueno ni malo en la vida. Las cosas son las cosas. Suceden. Y a veces, sin darnos cuenta, permitimos en nuestra tierra que Satanás se meta y desordene. Se nos mete un pensamiento inicuo que viene y desordena.

Cuenta un cuento judío que había un hombre que, en un momento dado, tenía un montón de caballos. Y de repente, un día, le llega un caballo hermoso, espectacular, de casualidad a su casa. Se había desbandado ese caballo y llegó a su casa. Y un amigo le dice: “Wow, entre tantos caballos bonitos que tú tienes, mira ese que tienes. ¿Cómo te llegó?” “No me llegó, llegó aquí. Estaba. No sé.” Y el hombre le dice: “Wow, qué suerte tienes.” El judío le dice: “No sé, no sé si es bueno o es malo. No sé cuánta suerte tengo.”

Se quedó ahí. El hijo trata de montar ese caballo un día y se monta en ese caballo y sale corriendo. Y el caballo no estaba domado y el joven se cae y se parte la pierna. Y llega el vecino y le dice: “Wow, qué mala suerte tienes. Ahora este caballo tan bonito le hizo que tu hijo se rompiera la pierna.” Y él dice: “No sé, no sé si tengo suerte o no. No sé si es bueno o es malo. Hay que ver.”

En las próximas semanas se desata una guerra y comienzan a reclutar a todos los jóvenes. Pero como el de él tenía la pierna partida, no lo pueden reclutar. Pero el del vecino sí. Y llega el vecino donde él y le dice: “Qué buena suerte tienes, que tu hijo se cayó en el caballo.” A lo que él respondió: “Todavía no sé si es bueno o es malo.”

Y te puedo seguir el cuento por ahí para abajo. Y así es la vida. La vida no tiene sentido. El que tiene sentido es usted. El que tiene propósito es usted. Por eso, el que tiene que estar alumbrado es usted. El que tiene que caminar bajo la luz de Cristo es usted. Y tiene que saber que no puede permitir que nada traiga desorden en sus pensamientos.

En el capítulo 9, luego de que Jesús declara: “Yo soy la luz del mundo”, Jesús entra a una batalla teológica. Jesús pasa por un lugar y están peleando: “¿Quién pecó, éste o sus papás?” Quieren que Jesús mire a un hombre que está ciego. Es el capítulo 9. Y todo lo que quieren es que él entre en el debate de aquellos tiempos, porque había dos teorías: toda enfermedad es por causa de un pecado, ya sea de los papás o ya sea de la persona cuando nació. 

Entonces, Jesús llega allí y están todos estos inteligentes del mundo debatiendo.

3 Comments
  • Oswaldo Monier
    Posted at 08:54h, 28 March Reply

    Tú Eres mi Luz en mis caminos de tinieblas AMADO PADRE CELESTIAL, AMADO SEÑOR JESUCRISTO Y PRECIOSO ESPÍRITU SANTO
    AMÉN 🙏🙏🙏🙏

  • SADELA JOSE LATUFF PINEDA
    Posted at 17:01h, 29 March Reply

    AMEN PASTOR FONT BUENA PALABRA

  • Martha
    Posted at 22:59h, 31 March Reply

    Amén

Post A Comment