Ver la gloria de Dios
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Ver la gloria de Dios

Ves la gloria de Dios cuando tienes un compromiso fuerte con Él, ahí eres capaz de encontrarte con Dios. Su gloria es solo una muestra de que Dios está contigo.

Mientras me preparaba y estudiaba para el mensaje de hoy, donde estamos estudiando acerca del tema “Conociendo a Dios”, descubrí algo interesante que nunca había visto. 

He visitado varias veces la Capilla Sixtina; es un lugar espectacular. Al entrar en este sitio, y aunque no soy católico ni nunca lo he sido, pero realmente es parte de la historia del mundo, y llegar a este lugar y poder visitarlo ha sido uno de los quizás highlights de mi vida. Entrar en la Capilla Sixtina es algo sumamente impresionante; el pensar que se pueden hacer esos dibujos de la manera que se hicieron, con la perfección con la que se hicieron, sabiendo que tuvieron que haberlo hecho acostados con unos andamios y todo lo que eso conlleva, realmente es algo impresionante. 

De los dibujos o las pinturas más importantes que hay ahí son las nueve escenas que Miguel Ángel hizo para representar el Génesis; son nueve escenas muy importantes. La más icónica, que me parece a mí que todo el mundo conoce, es el dedo de Dios; es esta foto que usted ve aquí. Básicamente es Dios extendiéndose hacia Adán y es la representación de la búsqueda de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Ahora, la foto o el área icónica es esa parte de los dedos. 

Originalmente, los dedos se tocaban; cuando Miguel Ángel lo hizo por primera vez, los dedos se tocaban. El Papa, cuando lo vio y revisó todos los murales, dijo que los dedos no se podían tocar. Así que Miguel Ángel tuvo que cambiar la imagen y tuvo que hacer el dedo del hombre doblado en acción de extenderse.

El Papa dijo en aquella ocasión que en realidad Dios siempre ha buscado conectarse con el hombre; pero el hombre tiene que hacer una acción para conectarse con Dios. El hombre no siempre ha querido conectarse con Dios y aunque Dios siempre tiene su dedo extendido y estirado para conectarse con nosotros y Dios siempre nos busca, no siempre el hombre quiere conectarse con Dios y tiene que haber una acción del hombre de extender su dedo; alargar su dedo para entrar en contacto con Dios. Y qué bonita realidad; la realidad es que esa es la pura verdad: el hombre no siempre se ha conectado con Dios; pero Dios siempre ha buscado conectarse con el hombre; Dios siempre ha buscado la cercanía; Dios siempre ha buscado estar cerca de nosotros. 

Lamentablemente no lo entendemos; lamentablemente no hacemos de nuestra vida esa búsqueda constante de Dios y por más que Dios se extiende hacia nosotros sin darnos cuenta en muchas ocasiones nosotros nos alejamos cada vez más de Él y tiene que haber una acción de cada uno de nosotros día tras día que nos lleve a esa conexión divina. 

Cada mañana tú y yo tenemos que levantarnos y decir: “Señor, hoy quiero conocerte más; hoy quiero encontrarme contigo; que en todo lo que pase durante el día yo pueda conocer algo nuevo de ti; que yo pueda conocer lo que tú quieres que yo haga”. Cada mañana tú y yo debemos hacer esa oración: “Señor, yo lo que quiero es verte en el día de hoy; en cada conversación; en cada reunión; donde quiera que yo vaya; donde quiera que yo esté; que allí tú estés y que yo pueda percibir tu presencia”. Cada mañana desde hoy en adelante siempre recuerda: “Que el dedo de Dios está siempre extendido hacia ti; solo te toca a ti extender tu dedo para tocarlo y conectarte con él”. Ese debe ser nuestro mayor anhelo día tras día.

Cuando tú persigues algo con pasión, a muchas cosas tú te haces indiferente; tú te pones una gringola y dices: “Esto es lo que voy a perseguir”. Y el que persigue a Dios nunca lo va a lamentar porque mientras persigues a Dios te vas a dar cuenta de cómo él abre el mar delante de ti, cómo hace cosas por ti para demostrarte su amor.

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