¿Quién es realmente el Espíritu Santo?
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¿Quién es realmente el Espíritu Santo?

La persona del Espíritu Santo es necesaria para nuestras vidas, como lo vamos a ver hoy. ¿Cuál es su función en nosotros? ¿Qué debemos esperar que Él haga por nosotros y para nosotros y en nosotros?

Pero creo que uno de los problemas que hay con la persona del Espíritu Santo es que, hay gente que cuando se les ha presentado, la forma en la que se la presentado de primera intención ha creado una primera mala impresión.

A todos los que estamos aquí, en alguna ocasión, se nos ha presentado alguna persona, y cuando te presentan a esa persona, la primera vez que lo conociste, te cayó mal.

No te gustó, no te agradó, dijo algo, hizo algo… Y tú dices: “Esa persona es insoportable”.

Y por alguna razón a lo mejor tú estabas molesto ese día o esa persona dijo algo incorrecto. Simplemente la primera impresión fue difícil.

Pero toma fuerza de voluntad tuya y toma a entender que esa persona es importante para volverlo a encontrar, para darle otra oportunidad, para ir y salir con él (o ella), volver otra vez, esperar otro momento, porque a veces toma unas tres o cuatro reuniones para tú decir: “Mira, no era como me decían”.

A algunos de ustedes les pasó con la iglesia. A algunos de ustedes les decían de Fuete de Agua Viva “esto, aquello, lo otro…”. Y a lo mejor esa era la impresión que tú tenías.

Pero de repente un día dijiste: “Voy a ir por ahí, calladito, escondido, voy a escuchar, voy a ver los mensajes…”

Conoces a alguien, y de repente: “mira, no era como me explicaron…” Y así pasa con el Espíritu Santo…

Mucha gente lo que conoce del Espíritu Santo es el temblar, el caerse… Mucha gente lo que oye es a otra gente que, cuando hablan del Espíritu Santo, se refieren a gritería, fuego, sobrenatural, y el que viene de primera intención ve eso, ¡cualquier se asusta! ¡Imagínense!

“¿Qué significa eso?” “¿Qué representa eso?” “¡No lo entiendo!” “¡No lo comprendo!”, entonces esa es la impresión que tienen algunos.

Y como les he explicado en todos estos días, el problema de eso es que evitamos entonces conocer quién es Él, le huimos a conocer la persona del Espíritu Santo y nos quedamos únicamente y encerramos al Espíritu Santo en lo que llamo la experiencia nuevo-testamentaria.

En otras palabras, lo único que la gente conoce del Espíritu Santo, es Hechos, capítulo 2. Es fuego que cayó del cielo que todo el mundo habló lengua y eso es Pentecostés y por ahí vamos… Eso es todo lo que la gente conoce.

Entonces lo que conocemos es su manifestación, su poder, y no necesariamente la persona. Y el problema de yo conocer sólo el Espíritu Santo es que entonces lo convierto en eso mismo, sólo poder. Y ahora tengo mi relación con Él sólo para usarlo a mi beneficio.

Y sí, hoy tú vas a ver qué cosas Él quiere hacer en tu vida. Pero lo que tienes que entender es que Él es más que es poder, Él es más que una manifestación, Él es una persona.

Tú y yo no lo buscamos por el poder, tú y yo lo buscamos porque es una persona y eso nos da acceso al poder.

El que lo busca sólo por el poder, lo que hace es usarlo; y la clave perfecta para destruir cualquier relación, es unas a otra persona.

Si tú no creas una relación con otra persona y sólo la usas para tu conveniencia sin crear esa relación, esa relación va directo a la destrucción. Y eso es lo que les pasa a muchas personas con la persona del Espíritu Santo.

Cuando nosotros vamos al libro de Juan, capítulo 20, en el evangelio de Juan se hace esta expresión bien importante. En los versos 30-31, dice:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro…

Una de las preguntas que más la gente me hace es con qué libro de la Biblia deberían comenzar a estudiar cuando son nuevos en el Señor… Y mi recomendación siempre es: “Comienza por el libro de Juan”.

¿Tú quieres leer algo de Dios? ¿Tú quieres empezar tu relación con el Señor? ¿No conoces nada? ¿Estás nuevecito? Lee Juan, desde el capítulo 1 hasta el capítulo 20. ¡Léelo!

No trates de entenderlo, de primera intención. ¡Sólo léelo!

Juan presenta la persona de Jesús y la persona de Cristo, lo que alcanza esa posición, de una manera que el hombre puede entender realmente quién es Él y cuál es la obra del Señor.

Ahora mira el verso 31:

Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Ese verso en particular te declara para qué se escribió Juan.

Si yo un día en un examen allá afuera cuando te vea te diga “¿para qué se escribió el evangelio de Juan?”.

Se escribió para que creamos que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengamos vida en su nombre. 

Por eso es que digo que creo que una persona que quiere conocer de Jesús y está empezando, Juan es el libro perfecto. Porque Juan te lo va a presentar como el hijo de Dios, te lo va a presentar como el Cristo versus Mateo, que lo presenta como el Rey. Entonces es una descripción diferente.

No es que está mal, es que es un público diferente. Mateo se escribe para un público diferente, y la manera en como se escribe y se nos presenta a Jesús, es para expresar que Jesús era el Rey.

Cada evangelista tiene una manera diferente de presentar a Jesús. 

El propósito de Juan es: Todo lo que se escribió, todos los milagros que se escribieron, fueron por una razón… Para que todo el mundo creyera que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, para que el que lo crea, tenga vida en su nombre.

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