La dádiva es un acto de corazón
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La dádiva es un acto de corazón

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Mateo 6:1-4 

Eso es lo que dice la palabra del Señor. Interesante. Llamamos tu atención a varias ideas en estos versos: 

  1. Jesús asume que tú vas a dar y, básicamente, aquí se está dando una orden de que tenemos que dar. No lo dice de manera imperativa, pero lo está implicando. Fíjate que dice: cuando des. No está diciendo: si algún día decides dar. Cuando hablamos con un grupo de personas que conocemos y que entendemos que conocen lo que nosotros conocemos, damos por sentado un montón de cosas. Cuando Jesús está hablando en esto y de esta forma, él no siente que tiene que decirle a la gente: estás obligado a dar. Por eso, él dice: cuando vayas a dar, hazlo de esta manera. ¿Por qué razón? Porque la dádiva, y la limosna en particular, y lo que es el aspecto de dádiva dentro del pueblo judío y dentro del pueblo al que él le estaba hablando, era una práctica en común. La generosidad y la dádiva estaban desde el Antiguo Testamento. Había que ayudar al necesitado, había que dar las ofrendas para el templo, había que presentarse delante del Señor con la dádiva. Esto no era una opción. El que era rico, cuando tenía cosecha, tenía que dejar espigas en el camino para que el pobre pudiera recoger la cosecha que sobraba, que caía. Así que, culturalmente, esta gente estaba educada a hacer esto. Así que, Jesús no tiene que decirlo de la manera que pensaríamos que debía decirlo, pero detrás de todo, está asumiendo que nosotros lo vamos a hacer; dice: cuando des. No es si quieres, no es si sientes, sino: cuando lo hagas. Por lo tanto, él tenía expectativas de que realmente nosotros lo hiciéramos y como tenía la expectativa de que nosotros lo hiciéramos, entonces, nos quiere educar de que lo hagamos de la manera correcta. 
  2. Cuando damos nuestra dádiva, cualquiera que sea, ya sea nuestra dádiva para honrar a Dios nuestra dádiva para ayudar al necesitado, tenemos que darla por las razones correctas. Si tú no lo das por las razones correctas, automáticamente dañaste el momento de darlo. Una razón correcta para dar, por ejemplo, no es culpa. Cuántas veces nos hacen sentir mal ciertas personas, simplemente, para que tú les des. Cuánta gente te saca la víctima, la manipulación, la tristeza, y te sacan este pensamiento: tú eres cristiano, debes ayudar al prójimo. Pero ¿no te has preguntado si esa persona, con lo que se le ha dado ya, está haciendo lo correcto? ¿No te has preguntado si esa persona está realmente administrando lo que tiene? ¿No te has preguntado realmente si esa persona está viviendo correctamente? Definitivamente, tenemos que ayudar al prójimo, pero yo no puedo hacer algo por manipulación ni puedo hacer algo por la razón incorrecta porque entonces la dádiva que doy no da ningún resultado. Somos fáciles, muchas veces, como cristianos, en sentirnos culpables, y la gente nos hace sentir culpables, para que hagamos cosas que debemos hacer, pero debemos hacerlas por las razones correctas. Así que, cuando tú vayas a dar, siempre hazlo por las razones correctas; hazlo porque Dios te ha prosperado, hazlo porque es obediencia a Dios, hazlo con un corazón generoso, dadivoso, correcto, sabiendo que, detrás de todo lo que estás haciendo, no hay esa condenación, esa tristeza, esa posible manipulación que alguien pueda llegar a tener en tu vida, simplemente, para provocar que tú hagas ese acto de dádiva. 
  3. No tan solo hazlo con el corazón correcto, sino que no lo hagas para recibir crédito personalmente; hazlo para honrar a Dios. No importa cuál sea la dádiva que vamos a dar, si es el diezmo, si es la ofrenda, si es la dádiva para ayudar a alguien, no importa cuál sea: Señor, esto se queda entre tú y yo, esto lo hacemos para tu gloria, para tu honra, Tú eres quien recompensas nuestras vidas, mi señor; lo hago porque Tú me lo has pedido y vengo a honrarte a ti en el día de hoy; no hago eso para que todo el mundo me diga lo bueno que soy, lo maravilloso que soy, lo hermoso que soy, y lo bien que estoy haciendo. Interesante porque, a la iglesia, se nos quiere obligar que siempre digamos todo lo que hacemos para ayudar a los demás, simplemente, para que la gente nos apruebe lo que estamos haciendo, pero la iglesia no tiene que publicar todo lo que hace. Cuando uno ayuda a alguien, si uno lo anda publicando, a veces, esa persona puede sentir vergüenza, y no debemos utilizar el mal de nadie para sacar provecho y ventaja; pero el mundo allá afuera da $2, y eso lo publican por todos lados; ganan millones, pero ellos lo publican por todos lados. Cada vez que dan un juguetito, lo publican por todos lados y la pregunta que hacen es: ¿qué hace la iglesia con las finanzas?; que nos digan a cuánta gente ayudan. Primeramente, no se los tenemos que decir porque, si lo hacemos para que otros lo sepan y nos aplaudan, automáticamente, perdemos la recompensa. Lo hacemos no para agradar al mundo, lo hacemos porque Dios nos ha prosperado y lo hacemos porque sabemos que tenemos que hacerlo y es parte de la razón por la que Dios nos prospera; lo hacemos y lo continuaremos, pero no para que tú célebres nuestra vida, sino para que Dios se lleve toda la gloria y para que Él sea quien nos honre a cada uno de nosotros. Así que, el aspecto de la dádiva no es si lo hago, es cuando lo haga. Cuando lo hagas, hazlo por las razones correctas, y hazlo para honrar a Dios, no para recibir el crédito de todo lo que tú haces y de lo que has hecho porque, entonces, así ya recibirás la recompensa.

Honra a Dios y que Él se lleve el crédito. Él va a ver lo que tú estás haciendo, y Él va a recompensar tu vida, en el nombre de Jesús. 

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