El Emprendedor Ganador
11577
post-template-default,single,single-post,postid-11577,single-format-standard,bridge-core-3.0.5,mec-theme-bridge,qi-blocks-1.3,qodef-gutenberg--no-touch,qodef-qi--no-touch,qi-addons-for-elementor-1.7.6,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-29.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.9.0,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-14558

El Emprendedor Ganador

Hay cinco claves que tú tienes que tener para ser un emprendedor que gane, de esos que, si estás en el 75% que fracasó su primer intento, seas del 29% que lo vuelve a intentar porque esos son los emprendedores que, a la larga y a la postre, en alguna te va a salir bien, y será solo por la experiencia y la sabiduría que has adquirido.  

  1. Encuentra tu porqué.  Piensas que tienes el negocio del futuro, por ejemplo.  ¿Es por eso que lo vas a hacer, o es que hay algo en ti para que tú puedas funcionar dentro de ese negocio?  Tienes que aprender a encontrar tu porqué.  Asegúrate que no emprendas por las razones incorrectas.  ¿Por qué tú quieres ser empresario?  La única persona que puede responder esa pregunta eres tú.  Ningún curso universitario te va a responder esa pregunta, ninguna conferencia para empresarios, ningún profeta.  
  2. Entiende que el fracaso no existe.  Tres de cada cuatro empresas que fracasan fueron fundadas por novatos.  El fracaso no existe.  Existen personas que dejan de intentarlo.  Ningún negocio fracasa, sino que alguien cierra las puertas de un negocio.  Los fracasos no existen; existen lecciones, escalones sobre los cuales te vas a parar para tu próximo emprendedurismo.  Una cosa es que algo fracase; otra, que alguien deje de intentarlo.  No te quites.  A lo mejor, dejas de vender zapatos; quizás eso no te salió bien, pero a lo mejor sale con la venta de autos, o de ropa.  Los negocios no fracasan; sencillamente, dejamos de intentar algo, para comenzar algo nuevo.  
  3. Crece antes de disfrutar.  La mayoría de negocios que se cierran es por novatos porque creen que la hicieron, antes de haberla hecho.  Les va bien un mes de venta, y piensan que todos los meses van a vender así de increíble y van y se compran el carro que no pueden pagar.  Y en lugar de volver a invertir en su negocio y dedicarse a él, comienzan a disfrutar antes de crecer.  Tu negocio tiene que ir bien tres años antes de tú comenzar a pensar siquiera en las vacaciones de tus sueños.  Puedes disfrutar, en la medida en que no afecte tu crecimiento.  
  4. Monitorea tu visión a largo plazo.  Tú tienes que saber donde tú negocio va a estar en diez años.  Tu visión a diez años tampoco puede ser esas vacaciones.  Esos son los beneficios si llevas tu negocio a donde debe estar, donde tú has visionado que esté.  Y esa visión, tienes que monitorearla.  ¿Dónde está tu visión?  ¿Dónde estás tú en torno a ella?  
  5. Interpreta el mundo de los negocios a tu favor.  A lo largo de los años, hemos visto esta cualidad en muy pocas personas.  Hace un par de años, perdimos una empresa que nos costó mucho trabajo y que era una oración contestada.  Muchos se preocuparon, y nosotros no entendíamos.  Pero, cuando llegó la pandemia, interpretamos el mundo a nuestro favor.  ¡Qué tranquilidad tuvimos en nuestro corazón!  Cuando somos empresarios cristianos, somos diferentes.  Cuando vino el huracán María, todos nuestros empleados cobraron su salario como si no nos hubiésemos afectado.  Interpretar el mundo a tu favor es tener esta capacidad que te va a dejar ser del 29% que lo vuelve a intentar porque, cualquier fracaso que tú hayas tenido hasta el día de hoy, no tiene que ser el fin de tu historia, la razón por la que enganches los guantes o nunca más lo intentes; tiene que ser la razón donde tú vas a buscar que esa historia se torne a tu favor.  

En Hechos 26, Pablo está delante del Consejo, está preso, lo están juzgando, y él dice:  

Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos.”  Hechos 26:2  

La versión en inglés es una mejor interpretación de lo que Pablo dijo:  I think myself happy.  Me pienso feliz.  Tenemos que ver la manera en que Pablo hablaba.  Estaba encadenado.  Pero se sentía dichoso de estar allí defendiéndose ante el rey de todo lo que le acusaban los judíos.  

3 Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.”  Hechos 26:3  

Pablo está siendo juzgado, está delante del rey, su futuro está en juego.  Pero él comienza diciendo lo feliz que está por la oportunidad que finalmente tiene de presentar su caso.  Pablo da todo su testimonio, habla de su vida pasada, habla de que él era perseguido, cuando Pablo era quien perseguía, pero él tenía la historia bien clarita a su favor.  Él habla cómo fue su conversión, cómo el Señor lo llamó, habla de su obediencia a la visión; pero era tan obediente que Dios lo tuvo que tumbar del caballo para que lo escuchara.  Pero él estaba allí presentado su caso, y en el verso 24, dice:  

24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco.”  Hechos 26:24  

Pablo está allí entusiasmado, presentando su caso delante del rey, y dice tantas cosas que uno que estaba allí, le dijo: ¡estás loco!; ni siquiera estás interpretando bien tu propia historia.  Y Pablo respondió:  

25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.”  Hechos 26:25  

Porque, para Pablo, lo que él estaba hablando era su verdad.  Era el mundo como él lo había interpretado: a su favor.  Era el mundo como se veía desde sus zapatos.  Y sigue diciendo:  

26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza…”  Hechos 26:26a  

Pablo estaba confiado.  Ese síndrome del impostor que tanto se habla en los negocios, Pablo no lo tenía.  Él estaba seguro de lo que él era y había pensado su historia para sí mismo.  

“…Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.”  Hechos 26:26b-28  

Pablo mismo se respondió.  Tenía su historia tan clara para él, que casi convence al rey.  Pablo salió de allí creyendo que él había convencido al rey, porque así es el ganador.  

Solo juega para ganar, emprende para ganar.  Tienes que tener una configuración en tu mente donde todas tus experiencias funcionen a tu favor y se conviertan en parte de tu historia.  Si tú quieres ser un emprendedor ganador, tienes que ser el emprendedor que esté tan convencido de lo que Dios ha puesto en ti, de lo que quiere hacer contigo, de la historia que se está desarrollando en ti; tienes que verlo todo a tu favor.  

Tú eres un ganador.  Los fracasos que puedes haber experimentado, los problemas estés experimentando, las decisiones erradas que te acuerdas y te da coraje, te emocionan, es la historia que se está construyendo dentro de ti, y todo eso, Dios y tú lo van a poder usar para la próxima ganancia, para la próxima victoria que Dios te va a dar porque, mientras permanezcas, vas a ser del 29% que va a decir: intenté una y otra vez, pero aquí estoy de pie porque no me doy por vencido.  Y ese es el empresario ganador: el que nunca se da por vencido. 

5 Comments
  • Maritza
    Posted at 11:19h, 02 December Reply

    Bendigo esa enseñanza, el Espíritu Santo ha puesto dentro de mi interpretar el mundo de los negocios a mi favor!!

  • Nelson García
    Posted at 13:21h, 02 December Reply

    Amén yo lo creo en Jesucristo soy más que Vencedor y es mi Victoria que me da mi padre Celestial

  • Jhon
    Posted at 13:43h, 02 December Reply

    Gloria a Dios

  • Martha Lucia Hernández
    Posted at 18:18h, 02 December Reply

    AMEN GLORIA A DIOS

  • Fanny alayón
    Posted at 10:00h, 07 December Reply

    Amén

Post A Comment