El Valle de Lágrimas
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El Valle de Lágrimas

Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. 4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah 5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. 6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion. 8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah 9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. 11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. 12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.”  Salmos 84:1-12  

El salmista dice: bienaventurados los que están en tu casa.  Hoy tú debes decir que eres bienaventurado porque estás en la casa de Dios.  El salmista decía que mejor era estar en los atrios, lugar donde se limpiaban todas las cosas; así que, mejor era ser conserje en la casa de Dios.  El salmista sigue diciendo: bienaventurados los que ponen en Dios sus fuerzas; esa gente atraviesa el valle de lágrimas y lo cambian en fuente.  En otras palabras, no van a permanecer toda su vida en el valle de lágrimas; mientras lo atraviesan, lo cambian en fuente; irán de poder en poder y verán a Dios en Sion.  Y añade: Dichosos los que confían en Dios.  

En medio de la cuarentena, tú eres bienaventurado si has tenido esas tres cosas: un lugar donde reunirte y oír palabra, y si has puesto tus fuerzas y tu confianza en Dios.  

El salmista escribe esto en un momento difícil de su vida.  Se entiende que estaba huyendo de Absalón.  Estaba en el exilio.  Aunque David había logrado ya llevar el arca del pacto a Sion, él está a lo lejos, a la distancia, corriendo, huyendo como muchas veces hizo, y a la distancia, dice: cuánto quisiera estar en la casa de Dios.  Una de las cosas más grandes que todo ser humano puede tener en su vida, es un lugar fijo, que todos los caminos conduzcan hacia ese lugar.  En tu vida hay tantas cosas inestables, inseguras; pero saber que hay un lugar donde tú puedes ir y que va a permanecer, es maravilloso.  Es una alegría cuando los hijos se casan y salen de la casa, pero mayor alegría es que sepan dónde está la casa de los padres.  Qué bueno es saber que hay un lugar al que puedes ir, a pesar de los problemas.  Pueden abandonarte, pero tú sabes dónde está la casa de tus padres; puedes perder el trabajo, pero sabes el camino a casa de papi y mami; puede alguien herirte, y sabes el camino a casa de papi y mami.  Tú tienes un lugar a donde puedes caminar, a donde puedes ir.  Qué grandioso que podemos caminar durante toda la semana, perder el trabajo, que te maltraten, que te olviden, puedes tener dificultades, pero el domingo tienes el camino a un lugar donde vas a ir para recibir la palabra de parte del Señor, y allí vas a recibir lo que necesitas.  

El salmista está hablando de este camino tan difícil que se tiene que utilizar para llegar a la casa de Dios.  Todo esto apunta siempre a la obra redentora de Cristo.  El salmista está hablando del valle de lágrimas porque era un valle difícil.  En aquellos tiempos, se iba a la casa de Dios tan solo tres veces al año.  El viaje a la casa de Dios, no era tan fácil como el que hacemos hoy.  Había que tomar tu ganado, todas las cosas, y caminar en grupos, en caravanas.  El salmista sabía que el camino que había que atravesar para entrar en la presencia de Dios no era fácil, causaba lágrimas, dolor; era un camino no embreado, no había buenas carreteras.  Había calor, sol; si te caías, podías lastimarte.  Había lágrimas en ese camino, pero la esperanza era llegar a Sion, a la casa de Dios.  

Tú nunca puedes amar la casa de Dios, sin amar el camino que tienes que coger, a pesar de que sea difícil.  El problema de muchos es que aman la casa de Dios, pero quieren un camino fácil a ese lugar.  Uno de los retos más grandes que tiene la iglesia hoy es ese.  El Evangelio se nos ha hecho tan fácil, se nos hace todo tan sencillo, tan simple.  Dicen: no hace falta ir a un templo porque la iglesia somos nosotros.  Entonces, es fácil.  Gloria a Dios por la facilidad con que podemos conectarnos con tanta gente a través de Zoom, gente que no pueden llegar hasta nuestro templo, que desearían estar aquí y por alguna u otra razón no pueden llegar.  Pero todo es fácil.  Cuando alguien quiere aprender a orar, le decimos: eso es fácil, orar es hablar con Dios.  Si nos dejamos llevar, todo es fácil en el servicio a Dios; ayunar, diezmar.  Han hecho tan fácil el Evangelio, sin darse cuenta que es imposible ir a la presencia de Dios, sin atravesar el valle de lágrimas.  Y tienes que amar tanto a Dios como el camino que te lleva a Él.  

No lo lleves a otro extremo pensando entonces que el camino a la presencia de Dios es uno de sufrimiento donde tú te estancas; porque es un valle, no un lugar de permanencia.  No es el sufrimiento toda tu vida, el dolor, lo que te lleva a la presencia de Dios; es cuando atraviesas el valle, que llegas a Sion, es mientras sigues caminando.  Eso lo que demuestra es todo lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz del Calvario.  El valle que él atravesó fue uno de lágrimas, de dolor, para llevarte a ti a la presencia de Dios.  

En el Antiguo Testamento, todo apunta siempre a Cristo.  Él es la Roca de la que sale agua viva para ti en medio del desierto.  De aquella roca salió tanta agua, suficiente no tan solo para el pueblo de Israel, sino para su ganado; porque Dios es suficiente para tu vida, para satisfacer la sed que hay dentro de ti, dentro del valle y dentro del caminar difícil que tienes que llevar.  El problema es que lo tenemos todo fácil, queremos el Evangelio fácil.  Nos enamoramos de la presencia de Dios, pero no del camino que nos lleva hasta ese lugar, simplemente, porque es difícil.

7 Comments
  • Alicia F.Glez
    Posted at 12:59h, 03 September Reply

    Amén! Gracias a Dios,por la bendición de su Palabra, gracias Pastor Otoniel, Bendiciones de lo alto para ustedes y toda la Iglesia.

  • Wiliam Chacon
    Posted at 13:48h, 03 September Reply

    Amén entiendo que las dos cosas son importante bendiciones

  • Maryori
    Posted at 18:20h, 03 September Reply

    Amén

  • Nelson García
    Posted at 11:46h, 04 September Reply

    Cierto es pero Dios es bueno que cambia nuestro pensar y nos Direccióna bendito seas Rey y Salvador mío por cambiar mis pensamientos y caminos por los tuyos que son más altos que los que yo tenía amén

  • marttha
    Posted at 15:21h, 04 September Reply

    Aleluya

  • Jhon Mario
    Posted at 18:50h, 04 September Reply

    Gloria a Dios

  • Oswaldo Monier
    Posted at 11:19h, 07 September Reply

    Gracias Amado Padre Celestial por todo tu amor y misericordia
    Amén 🙏😇🙏🙌🙌👏👏

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