Cuando Prosperes, Cuídate
10673
post-template-default,single,single-post,postid-10673,single-format-standard,bridge-core-2.1.2,ctct-bridge,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-19.9,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive

Cuando Prosperes, Cuídate

A través de los tiempos, siempre se ha cuestionado el efecto que tiene el dinero en la vida de una persona.  Cuando hablamos de dinero en relación a la vida de un cristiano, de un creyente, a veces, es un tema tabú.  En otras palabras, es un tema que no se quiere tocar, no se quiere hablar.  A veces, lo único que se hace en la iglesia es pedir ofrendas y diezmos para sostener la obra del Señor -lo cual es algo digno y necesario de hacer – pero hablar de las recompensas, de lo que ocurre cuando una persona toma la decisión de diezmar y ofrendar, enseñarle a alguien a diezmar y ofrendar para que le crea a Dios por un milagro económico o por avance financiero, es algo que, según ciertos grupos, no se supone que hablemos.  El hecho de inspirar a la gente a levantar empresas, negocios, prosperar, crecer y creer en el área de sus finanzas, le causa una complicación mental a muchas personas.  

A veces, la gente piensa que la Biblia no tiene nada que decir respecto a este tema, pero es todo lo contrario.  Por supuesto, el verso que principalmente la gente cita es 1 Timoteo 6:10, donde dice: porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores.  No podemos negar que el dinero tiene una consecuencia en la vida de las personas, pero también tenemos que aceptar que es la decisión de cada individuo el saber manejar las finanzas en su vida, y poder convertirlas en un instrumento para glorificar a Dios, bendecir a su familia y a los demás.  

Hay diferentes maneras de prosperar, unas positivas y otras negativas.  Los cristianos debemos prosperar a la manera de Dios, haciendo las cosas correctas; pero aún así, las riquezas que llegan a nuestra vida de forma justa y correcta, tenemos que siempre tener cuidado de que no dañen nuestro corazón.  

Cuando llega dinero a nuestras manos de forma incorrecta, tenemos que prepararnos para las consecuencias de esas acciones.  Cuando una persona se corrompe, ya sea en la política, en los negocios, ya sabes cuál es el final; eventualmente, perderlo todo, traiciones, cárcel o perder su vida.  Una persona que entra en negocios ilícitos, sabe que su vida está en peligro.  Muchos han logrado salir de situaciones muy difíciles; la misericordia de Dios les ha alcanzado.  Pero podemos estar de acuerdo que aquel que obtiene dinero de forma ilícita, eventualmente, tendrá también que pagar las consecuencias de haber hecho las cosas de manera incorrecta.  

La pregunta que tenemos que hacernos es si una persona que hace las formas de la manera correcta tiene también que cuidarse del dinero.  Tiene que cuidarse de las riquezas que llegan a su vida?  Creemos que la respuesta es .  No importa cómo llegue el dinero a tu vida, debes cuidar tu mente, tu corazón, y alinear tus pensamientos para que puedas mantenerte enfocado en lo que Dios quiere hacer contigo y que el dinero no se convierta en un estorbo, sino en un instrumento para bendecirte, para prosperar, para avanzar en el reino de Dios.  

Una persona que entra en negocios ilícitos, lo que espera es cárcel, mala vida, temor, ansiedad, y un final de muerte, familia destruida; esa es su cosecha.  Pero aun aquellos que recibimos la abundancia, las riquezas y la prosperidad financiera en nuestra vida de formas lícitas, honradas, honestas, también tenemos que cuidarnos porque el dinero puede provocar que nuestro corazón se dañe.  

Cuando una persona prospera aún de forma lícita, correcta, justa, siempre tiene que cuidarse:  

  1. De no volverse una persona orgullosa.  No importa si prosperas lícita o ilícitamente, tienes que cuidarte de que no llegue a tu corazón ese pensamiento de orgullo, de superioridad, de creerte más que los demás.  

10 El que hace errar a los rectos por el mal camino, el caerá en su misma fosa; mas los perfectos heredarán el bien. 11 El hombre rico es sabio en su propia opinión; mas el pobre entendido lo escudriña.”  Proverbios 28:1-11  

Es muy triste que, lamentablemente, las personas cuando prosperan, en ocasiones, se les sube a la cabeza.  Comienzan a hacerse orgullosos en sus actitudes, a pensar que el dinero es lo que les abre puertas, lo que les da oportunidades.  Hay personas que un poco de dinero, de riquezas, se les sube a la cabeza y, lamentablemente, tratar con ellos es un problema.  Comienzan a vivir ideas, pensamientos erróneos, y ahí comienza su destrucción.  

La Biblia, claramente, habla acerca del orgullo.  Dice que, antes de la caída, viene el orgullo.  Por eso, tú tienes que mantenerte humilde a pesar del avance económico que tengas.  Esa humildad tiene que ver con tu actitud, con tu reconocimiento a Dios.  

5 Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.”  Ezequiel 28:5  

Ese es el primer peligro del que tú tienes que cuidarte.  Si recibes finanzas, aumento, progreso, incremento, sin importar si es de manera legítima o ilegítima, cuídate.  

  1. De hacerse autosuficiente, desarrollando un alto sentido de seguridad por causa de lo que han alcanzado económicamente.  

8 Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí; nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos.”  Oseas 12:8  

Este hombre se hizo autosuficiente, dependiente de las riquezas y de la abundancia que había logrado.  Decía: nadie va a encontrar nada malo en mí, soy autosuficiente, ahora dependo de mí, de mis propias fuerzas, de quien soy, de lo que he logrado.  Hay personas que llegan a la iglesia sin nada, y comienzan a depender de Dios, a prosperar y progresar; y de repente uno ve el cambio de actitud en el corazón de ellos.  Dejan de ir a la iglesia con la misma frecuencia que antes, dejan a un lado el servir a Dios como antes, comienzan a depender de sus propios recursos, comienzan a pensar que porque tienen dinero están protegidos y pueden compensar cualquier situación.  Hay quienes piensan que se les va a tolerar cualquier cosa en sus vidas únicamente porque han prosperado y progresado.  El pastor que ceda a esa presión, hace injusticia a la iglesia, a la congregación y aun a esa persona.  Cuando Dios te prospera, cuando estás haciendo lo correcto, aun así tienes que entender, tienes que recalcar en tu corazón, que fue Dios quien te prosperó, y que de Él depende tu vida, que de Él depende todo lo que tú eres, y que sin Él nada puedes hacer.  

En Juan 15, el Señor habla de la vid y nos recuerda que separados de Él, nada podemos hacer.  El mismo Cristo también dijo que hubo un hombre que prosperó, progresó, aumentó sus graneros para tener tranquilidad, y su alma descansaría en eso, se haría autosuficiente.  Y el Señor dijo: tú no sabes qué desventurado eres; mañana vas a perder tu alma.  No permitas que tu avance económico provoque en ti, separación de tu Padre celestial.  

  1. De perder la compasión y la misericordia.  Les ha costado tanto avanzar económicamente, que ahora se les dificulta ver a los demás desde una posición de debilidad y tener compasión.  Todos los que luchamos y trabajamos de forma constante para el progreso y crecimiento, desarrollo, tenemos que cuidarnos de eso.  Hay gente que se hace víctima y siempre están buscando qué sacarle a uno, siempre tienen la mano extendida, nunca prosperan, nunca trabajan ni hacen nada por sí mismos, y no podemos promover eso, pero tampoco puedes permitir que tu corazón se endurezca de forma que pierdas la compasión, la misericordia y la benevolencia con los demás.  

Nunca permitas que tu avance económico, que tu prosperidad te haga perder la compasión y la benevolencia con los demás.  

La palabra nos habla de parábolas como la del samaritano, la historia del hombre rico y la de Lázaro.  A través de toda la Biblia, vemos cómo Dios hace un llamado a que el rico sea benevolente, misericordioso, tenga compasión.  Por supuesto, hay que ponerlo en el contraste de que la Biblia dice que el que no trabaje que no coma.  La gente tiene que trabajar, esforzarse; pero no podemos perder la compasión, la misericordia y la benevolencia con aquellos que lo necesitan.  No permitas que cuando prosperes y progreses, tu corazón se endurezca ante la necesidad de los demás.

14 Comments
  • marttha
    Posted at 15:41h, 02 September Reply

    Amén tremenda palabra

  • Wiliam Chacon
    Posted at 17:33h, 02 September Reply

    Amén Dios habla a tiempo y fuera de tiempo bendiciones

  • nairobis jauregui
    Posted at 18:19h, 02 September Reply

    Gracias Pastor excelente enseñanza

  • Gloria
    Posted at 19:55h, 02 September Reply

    Amen: que Dios nos prospere grandemente y que nuestro corazón no se pierda en el orgullo y la falta de misericordia.

  • Gloria Loaiza
    Posted at 19:57h, 02 September Reply

    Amén:: que Dios nos prospere enormemente y no nos olvidemos de sus preceptos.

  • Gloria Loaiza
    Posted at 19:58h, 02 September Reply

    Amen.: que Dios nos provea grandemente.

  • Nelson García
    Posted at 00:28h, 03 September Reply

    Amén así será seré obediente y soy obediente a tu palabra Señor mío y Dios mio

  • Maryori
    Posted at 03:31h, 03 September Reply

    Amén gloria a Dios

  • Oswaldo Monier
    Posted at 12:08h, 03 September Reply

    Gracias Amado Padre Celestial por todo tu amor y misericordia
    Amén 🙏😇🙏🙌🙌👏👏

  • Gilberto Muniz
    Posted at 13:06h, 03 September Reply

    Poderosa palabra

  • Gilberto Muniz
    Posted at 13:07h, 03 September Reply

    Tremenda palabras

  • Jhon Mario
    Posted at 12:03h, 04 September Reply

    Amén

  • Alfredo Landaez
    Posted at 13:44h, 04 September Reply

    Tremendo mensaje. Gracias 🙏💕

  • ervin moliNa
    Posted at 22:41h, 05 September Reply

    AMEN.. PODEROSA PALABRA

Post A Comment