La Congruencia y tu Vida de Oración
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La Congruencia y tu Vida de Oración

6 Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.”  Mateo 6:6 NTV  

De tu tiempo a solas con Dios, hay recompensa para tu vida.  Tú tienes que tener claro que la recompensa no viene por lo que se oye, sino por lo que se ve.  El Padre que te ve en lo secreto, te recompensa en público.  De esos momentos, de esos instantes, hay un resultado.  Y la recompensa es en público.  Más allá de lo que se oye, es lo que se ve.  

Cuánta palabra, culturalmente hablando, tú puedes aprender dentro de una iglesia, y no aplicarla.  Cuánto lenguaje eclesiástico puedes aprender, puedes pronunciar, pero no necesariamente vivirlo.  Sabes entrar, sabes orar, pero la recompensa no va a venir por lo que dices, sino por lo que Dios ve luego que dices y actúas y se manifiesta en tu vida.  

Las experiencias más impactantes que vemos de Jesús, fueron siempre precedidas por una oración.  Subía al monte, oraba, y bajaba a dar una gran enseñanza; oraba y hacía milagros.  

36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.”  Mateo 26:36-37  

Jesús estaba triste y angustiado, pero orando.  Si tú estás triste y angustiado, lo mejor que puedes hacer es orar.  

38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”  Mateo 26:38-40  

Aquella experiencia le tocaba a Jesús vivirla solo.  Jesús les exigió algo a sus discípulos que ellos no iban a poder pasar porque aquella experiencia la iba a pasar él solo.  La experiencia de la crucifixión y a lo que él sabía que se iba a exponer, lo iba a pasar él solo.  Y aunque el dolor y la tristeza, muchas veces humanamente se quieren compartir y tenemos alguna seguridad cuando los compartimos y alguien se identifica, comoquiera el proceso nos toca pasarlo solos.  Y ahora Jesús quiso compartirlo con su círculo íntimo, y su círculo íntimo no lo entendió y se durmieron.  Pero la realidad es que le tocaba vivirlo solo.  

Jesús oró: Si es posible, pasa de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú.  Él estaba claro; su lenguaje era uno, pero sus acciones fueron otras.  La recompensa es por lo que se ve.  ¿Qué se vio?  Que él permaneció.  Él volvió a orar.  

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. 44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.”  Mateo 26:41-44  

Jesús estaba orando solo, experimentando algo que en el futuro iba a traer una recompensa, pero en aquel momento lo que causaba era dolor, angustia.  Aun así, no dejó de orar.  Aquí vemos un principio que debemos resaltar, que es la congruencia.  

La congruencia entre lo que hablas y lo que se ve está en eso también que él dice, que la carne es débil pero el espíritu quiere, el espíritu está presto pero la carne es débil.  Es el reflejo del interior en el exterior, es el reflejo de lo que Dios va a hacer en tu vida en esos tiempos de oración en tu interior pero que se tiene que reflejar en tu exterior y que es entonces lo que Dios ve.  Tiene que haber una congruencia entre lo que tú oras y lo que tú vives de lo que oras.  Tú no puedes decirle a Dios que le crees que te va a prosperar, a bendecir y que vas a salir del problema, pero entonces quedarte llorando.  No; tú vas a su presencia y, en soledad, tú le dices: Yo voy a hacer lo que tenga que hacer para que se cumpla lo que yo estoy creyendo, lo que dice tu palabra; en esta relación, aquí a solas contigo, yo te digo que voy a hacer lo que tú quieras que yo haga.  Entonces, se comienza a ver el resultado de eso que tú hablaste.  

Es imposible que no se manifieste algo que tú hayas orado con Dios, es imposible que esté en su voluntad y que no se manifieste en la tierra.  

Lo que se ve es la manifestación en el exterior de lo que sucede en tu interior.  La congruencia está en que tú puedas alinear lo que dice el espíritu a lo que está diciendo la carne.  El espíritu te dice una cosa y la carne dice otra, pero tú le dices a tu carne: Tú vas a hacer lo que dice el espíritu, lo que hemos creído.  Y eso no va a suceder, si no es a través de un momento a solas en la presencia del Señor.  

Tiene que haber congruencia entre lo secreto y lo público.  Es el reflejo literal de lo que sucede en el corazón, a través del espíritu, pero la manifestación en la carne; congruencia.  Eso se da en un momento a solas.  

El crecimiento en el interior no se manifiesta tan solo hablando.  Es que en ese momento a solas, quizás, puedes ser confrontado.  Puede que no veas una respuesta de Dios, pero Jesús, en su silencio, pudo identificar que el plan estaba establecido y que lo tenía que cumplir.  Y nosotros esperamos que Dios venga con un estruendo para decirnos lo que tenemos que hacer, cuando lo que tenemos que hacer ya está establecido.  Queremos que se levanten cuatro profetas, siete apóstoles que nos confirmen ocho veces una palabra, para hacer lo que sabemos que tenemos que hacer.  No es por menospreciar nada de eso, pero a veces queremos tantas señales, pero en ningún momento en esos versos vemos respuesta de parte de Dios.  No había que tener respuesta para que Jesús supiera lo que se tenía que hacer.  Lo que había era que tener un momento a solas de oración donde se estableciera la congruencia de decirle a la carne: mi espíritu tiene que hacer esto; tienes tristeza, dolor, amargura, pero lo que se va a manifestar más adelante no solamente te dará gloria a ti, sino al Padre.  Eso es lo que declaramos sobre tu vida hoy: que de ese momento de soledad, de intimidad, cuando tú sabes a quién vas, cuando tú cierras la puerta de atrás y estás dispuesto a obtener el futuro grandioso que Dios tiene para tu vida, aun en el dolor, tú le vas a creer, te vas a encontrar a solas y va a haber la congruencia que necesita tu carne, y que tu espíritu ya ha dicho.  

Deja de pensar en tus imperfecciones.  Cierra la puerta de atrás y dirígete al futuro, permitiendo que Dios, en la soledad, te perfeccione.  La soledad quizás duele, te hace sentir mal, pero no es lo mismo experimentar un momento de soledad con el punitivo, que uno con el redentivo, con el que te redimió, con el que murió por ti en la cruz del Calvario.  No es lo mismo, pero para entenderlo, se requiere un instante a solas, tienes que saber procesar la soledad y la singularidad de la oración.  

No hay forma de evaluar lo que sucede en el interior, si no se exterioriza, si no se ve.  Y eso solo sucede luego de un momento singular de oración con Dios, y en esa intimidad entonces se exterioriza.  

No es que la gente tenga la necesidad de saber qué sucede en tu vida para creerle a Dios, pero la gente necesita ver lo que sucede en tu vida para reconocer al Rey de reyes y Señor de señores y saber que Dios es real.  

Es cuando se exterioriza, cuando se ve el resultado de tu intimidad con Dios, que la gente comienza a creer, no en ti, sino en Dios.  

Tres cosas surgen de ese tiempo, de ese instante:  

  1. Vas por encima de las emociones, de lo que sientes.  En un momento de singularidad con Dios, en ese momento de soledad, el reflejo y el crecimiento de esos instantes en tu vida es que ya no te dejas manejar por lo que sientes, por las emociones.  Un Jesús triste y angustiado, en oración, dijo: Voy a hacer lo que Tú dices.  Eso es ir más allá de lo que tú sientes.  
  2. Aceptas la voluntad de Dios ante cualquier cosa.  Jesús dice al Padre: si es posible… sabiendo que con el Padre todo es posible… menos no cumplir su voluntad.  Y como él sabía cuál era su voluntad, comoquiera lo intentó, oró, pero al final le dijo: pero se hace tu voluntad.  Porque en la carne había dolor, tristeza; pero el balance del espíritu le dijo: primero es Su voluntad.  Y más allá de la emoción, de lo que sientes, está el que tú aceptes la voluntad de Dios ante cualquier cosa.  
  3. Ves completamente la recompensa.  Después de ese momento de dolor, hubo un instante que fue mucho más doloroso, pero después de eso, había un trono a la diestra del Padre y toda rodilla en los cielos, en la tierra y aun debajo de la tierra, se iba a doblar ante Aquel nombre que experimentó lo que quizás tú piensas que experimentaste y no le llega ni a los tobillos, pero gracias a ese sacrificio en el día de hoy le damos toda la gloria y honra al Padre celestial que, de la misma forma que lo hizo con él, que le dio las fuerzas y logró el cumplimiento de todo lo que había dicho desde el principio, lo va a hacer en tu vida también.  

Después de esta temporada, tú vas a orar como nunca antes has orado, te vas a acercar a Dios de una manera distinta, con otra mentalidad, sabiendo que va por encima de lo que sientes, de las emociones, sabiendo que la voluntad de Él es mucho más grande y la recompensa está ligada a su voluntad y le trae toda la gloria a Él.  

3 Comments
  • LIBIA ESTER BRAVO GARCES
    Posted at 14:20h, 06 May Reply

    AMEN……AMEN….Y AMEN….PASTORES, PIDO UNA GRAN ORACION POR MI VIDA, PORQUE ESTOY ATRAVESANDO POR UNA SITUACION TRISTE Y DOLOROSA A CAUSA DE MI SEPARACION Y MI MAYOR DESEO ES QUE MI HOGAR SEA RESTAURADO POR DIOS, PERO TAMBIEN DESEO ACEPTAR SU VOLUNTAD CON GOZO Y ALEGRIA, SI NO TESTA EN SUS PLANES LA RESTAURACION DE MI HOGAR

  • Jhon Mario
    Posted at 16:31h, 08 May Reply

    Amén y amén

  • Carla Rocío Girón Guinto
    Posted at 11:52h, 10 May Reply

    Amén, espíritu santo habita en mi y ayúdame a tomar las mejores decisiones de mi vida.

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