La Mente que Vence la Frustración
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La Mente que Vence la Frustración

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”  Gálatas 4:1-7  

¿Quién determina cuándo tenemos la herencia?  El Padre.  Es el Padre quien señala cuán maduro tú eres.  Cambio no es igual a crecimiento o madurez.  Los cambios son necesarios para la madurez o para el crecimiento, pero cambio no es igual a crecimiento o madurez.  Alguien puede cambiar, pero no quiere decir que ha crecido, madurado, que ha procesado su vida de la forma correcta, de forma sabia.  

Hay que establecer leyes para gobernar la sociedad.  En Puerto Rico, tenemos una ley que dice que un joven a los dieciséis años puede manejar un auto, y que a los quince puede sacar su licencia de aprendizaje, o sea, que puede manejar con alguien a su lado, y entonces a los dieciséis puede sacar su licencia de conducir.  Pero aunque la ley diga que a los dieciséis puede manejar, en realidad es el padre quien debe determinar si ese joven es capaz o no.  El hecho de que tengas dieciséis años no te hace maduro para manejar un auto, solo te hace legalmente hábil para hacerlo.  No es lo mismo.  Es la madurez en tu interior la que te da la oportunidad de realmente vivir las experiencias para las cuales estás legalmente listo.  Muchos no entienden esto.  

Estás frustrado con Dios, desesperado porque has visto múltiples cambios en tu vida y te preguntas cuándo terminarán las dificultades.  Pero los cambios no son los que determinan si tú estás listo para entrar en una nueva temporada, sino que es el crecimiento interno, la madurez, lo que demuestra que realmente tú estás listo para entrar en una nueva dimensión.  Los cambios van a llegar o quizás ya llegaron; la pregunta es si tú estás lo suficientemente maduro para trabajar con ellos, si estás listo en tu interior para manejar la situación.  Las razones por las que no todo el mundo lo logra es porque su mente no está sana, no es lógica, no es creativa, no es imaginativa y no tienen fe.  Pensamos que el niño tiene derecho a muchas cosas, pero aunque físicamente vaya creciendo, aunque vaya cambiando físicamente, no quiere decir que sea maduro para recibir la herencia.  El padre tiene que señalar el día.  

En la historia del hijo pródigo, tenemos dos hijos: el mayor y el menor.  El menor tuvo la fe para ir a pedir, pero no el carácter para sostener la herencia.  El padre se la tuvo que dar porque legalmente era el momento, pero él sabía que el hijo no estaba listo; y así fue, lo desperdició.  El padre retuvo ciertas cosas, aguardando con fe que un día el hijo entendiera y regresara y pudiera tener toda aquella bendición.  Legalmente era el momento, pero no era el grado de madurez necesario para poder mantener todo aquello que se le había entregado.  

No son todos los cambios que tú has vivido en tu vida los que te dan derecho a una nueva vida, sino la madurez a través de la cual tú estás procesando lo temporero que te pasó y lo has logrado convertir en algo glorioso de peso o en una frustración eterna en tu interior, y de esto último es que tienes que salir.  

Hay cinco cosas que tienes que hacer:

  1. Estar consciente de lo que te está frustrando.  Para poder procesar todo esto, cuando vas a ver algo con madurez, tienes que mirar bien qué es lo que está causando frustración, si es un problema que no has resuelto o es que se te interrumpieron unos planes.  Tienes que identificar específicamente lo que está sucediendo.  
  2. Busca alternativas.  Busca qué alternativas tienes a la situación que tienes presente.  
  3. Busca entendimiento.  Comprende qué es lo que te está haciendo sentir de esa manera.  Analiza si vale la pena sentirte así o si mejor lo tornas en un reto.  
  4. Toma decisiones internas.  
  5. Toma acción.  

Pero de qué te sirve tomar decisiones internas y tomar acción, si primero no has estado consciente, no has buscado alternativas y no has desarrollado el entendimiento; no has tenido entonces la mente correcta para procesar lo que te está pasando.  

Tú puedes vencer la frustración, vencer ese sentimiento que hay dentro de ti.  Esto es leve y es momentáneo, y lo que Dios tiene para ti es eterno; y eres tú el responsable de procesarlo correctamente por tu mente con los pensamientos correctos. 

2 Comments
  • José Orlando Cabrera Herrera
    Posted at 13:02h, 07 April Reply

    Buenos días gracias por sus prédicas enviadas son de mucha ayuda espiritual y emocional. Dios bendiga y guíe su ministerio Pastoral y bendiga toda área de sus vidas y generaciones.

  • SILVIA H. GÓMEZ
    Posted at 17:52h, 18 May Reply

    Amén. Bendiciones

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