La Batalla Interna de la Frustración
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La Batalla Interna de la Frustración

10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”  Filipenses 4:10-13  

El apóstol Pablo es uno de los mejores maestros que encontramos en la Biblia, y vemos a través de su vida el desarrollo emocional y espiritual de un verdadero creyente.  Su experiencia es muy similar a la de nosotros, en el sentido de que él no conoció a nuestro Señor Jesucristo físicamente hablando, así que su experiencia depende de esa vivencia con el Espíritu Santo, que te lleva a desarrollar una relación con el Señor.  En la vida hay muchas fuentes que pueden provocarte frustración; y en la vida de Pablo vemos claves para salir de esos momentos de depresión, tristeza y frustración; porque todos en algún momento experimentamos estas batallas a través de personas o del enemigo, que va a querer frustrar nuestro progreso.  

4 Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. 5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia 6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.”  Esdras 4:4-6  

Aun en aquellos tiempos, hubo gente que buscó la manera de detener el progreso del pueblo de Dios.  Causaron y quisieron provocar que el pueblo de Dios fuera frustrado en alcanzar el propósito de Dios para sus vidas.  Todos vamos a experimentar situaciones como esa; vas a tener enemigos visibles que van a querer frustrar tu proceso de crecimiento, de desarrollo, la misión que hay en tu vida.  Pero también vas a tener batallas espirituales, emocionales, internas, que pueden frustrarte porque las cosas no están saliendo como tú pensabas.  Aunque la realidad es que vas a experimentar momentos en que factores externos van a tratar de provocar frustración en tu vida, la realidad es que aquellos que confiamos en el Señor, aun cuando nuestros enemigos vengan en contra nuestra, Dios ha prometido darnos la victoria.  Tienes que aprender a tener esa confianza, esa seguridad.  

Los ataques del mundo, del enemigo, no deben ser frustración para tu vida porque tú sabes en quién tú has confiado.  La batalla más grande de la frustración la vivimos internamente, a través del proceso mental y emocional que enfrentamos ante cada cosa que nos pasa.  

Hay gente que va a querer frustrar tu progreso, pero tu batalla más grande no es la externa sino la interna.  

Varios factores causan frustración interna en tu vida, en relación con Dios:  

  • Cuando las cosas no te salen como tú pensabas o como tú querías que Dios lo hiciera.  A veces, la gente no ha aprendido a aceptar la manera de Dios para nosotros alcanzar el propósito de nuestra vida.  Tratamos de imponer nuestra manera, nuestro camino, la forma en que Dios va a hacer algo.  Nuestra confesión de fe es importante, hacer declaraciones de fe, peticiones de fe, creyendo que puedes tocar el corazón de Dios en favor tuyo.  Pero tú tienes que aprender a confiar en que la manera de Dios es la mejor manera, y tú no puedes convencerlo de otra forma.  

En esto se basan muchas discusiones teológicas porque hay quien dice que la oración no mueve a Dios, sino a ti.  La Biblia dice que la oración mueve la montaña.  Entonces, ¿mueve a Dios, a ti o a la montaña?  A los tres.  Te mueve a ti a alinearte con Dios o a vencer la montaña de tu vida.  A veces, mueve la montaña, y a veces mueve el corazón de Dios para que Él opere de cierta manera.  Y la frustración de muchos es que, al no ver elementos externos, ante ataques como los que vemos en Esdras, la frustración viene por la incapacidad de aceptar que así es que se están desenvolviendo las cosas, que así es que Dios lo quiere para tu vida.  Por ejemplo, el apóstol Pablo oró en tres ocasiones para que Dios quitara de él un aguijón; y en las tres ocasiones la respuesta de Dios fue no.  La respuesta fue: Bástate en mi gracia porque mi poder se perfecciona en medio de tu debilidad.  Pablo no podía caminar frustrado porque Dios haya dicho que no.  

Hay un momento donde definitivamente tienes que depender totalmente del Dios Todopoderoso.  

Si son enemigos externos, debes estar tranquilo porque Dios te va a dar la victoria.  Si son pensamientos internos, tienes que trabajar de forma fiel, sabiendo que hay cosas que vas a tener que aceptar que esta es la manera en que Dios quiere que se haga.  

  • Cuando no has aprendido a estar dispuesto a liberar las cosas de tu pasado.  Las frustraciones que tienes, muchas veces, son acumulación de cosas que no se han resuelto y que debieron haber sido quitadas.  Hay gente mayor frustrada por cosas que no hicieron cuando jóvenes; vienen acumulando frustración a lo largo de sus vidas.  Y hay un momento donde tú tienes que aceptar que hay etapas que pasaron; que lo que no pudiste hacer, no lo vas a hacer; no puedes estar hoy pensando en esas cosas del ayer, tienes que eliminarlas.  El apóstol Pablo dijo: Una sola cosa hago: Me olvido de lo que queda atrás y me extiendo hacia delante, hacia la meta del supremo llamamiento.  Es importante que tú hagas eso hoy.  

Acepta la manera de Dios en tu vida, que no siempre va a ser como tú quieres; y aprende a depender de tu relación con Dios, entendiendo que Él quiere lo mejor para ti.  

La oración te mueve a ti, mueve a Dios y puede mover al problema, quitarlo de tu vida.  Lo que pasa es que tienes que aprender a aceptar que, cuando tu oración no mueve a Dios, la respuesta es no, y tienes que saber que si te dijo que no es porque eso es lo mejor para ti.  

Aprende a aceptar la manera de Dios en las diferentes áreas de tu vida.  

Libérate del pasado y entiende que hay épocas, cosas del ayer que ya deben haber pasado.  Hay cosas de tu pasado que tú vienes cargando todavía, y no te has dado cuenta que hasta que no te liberes y aceptes que esa etapa terminó, no podrás vivir lo que Dios tiene para ti.  

1 Comment
  • SILVIA H. GÓMEZ
    Posted at 17:58h, 18 May Reply

    Amén. Bendiciones

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