Reverencia y obediencia
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Reverencia y obediencia

3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;”  2 Pedro 1:3-4  

La meta del apóstol Pedro es enseñarte la posibilidad de, en esta tierra, ser libre de la naturaleza de corrupción que hay en tu cuerpo, y experimentar realmente la madurez de la salvación.  Hay tres palabras que debemos ver respecto a esto: Justificación, santificación y glorificación.  Estas representan el proceso a través del cual nosotros como creyentes estamos pasando.  

Justificación es un término legal que demuestra la posición espiritual que tenemos en Cristo Jesús.  Cuando decimos que somos hechos justos, es el precio que Cristo pagó en la cruz del Calvario, eximiéndonos de nuestros pecados, y ahora nos une con él a través del espíritu y nos da una nueva posición espiritual.  Cuando hablamos de santificación, hablamos de la renovación de nuestra condición; hablamos de cómo ahora a través del Espíritu, tu cuerpo y tu mente se santifican, se purifican y experimentan el proceso de la santificación, a través de la renovación de tu vida.  Entonces, experimentas el proceso de glorificación, que termina cuando llegues a la presencia de Dios.  

Cuando aceptas a Jesucristo como salvador, eres justificado por su gracia.  La separación que había entre él y tú por causa del pecado ya no existe; ahora estás sentado a la diestra de Dios Padre.  Ahora, legalmente, el enemigo no te puede acusar, no te puede condenar, tienes acceso directo a Dios.  Pero el hecho de que tu posición legal espiritual haya cambiado no quiere decir que todavía tengas esa experiencia en su totalidad en tu cuerpo y en tu mente porque tienes que renovarte, transformarte, vencer el pecado, comenzar a vivir esa vida espiritual aquí en la tierra para poder llegar entonces a ese estado de glorificación.  

El problema de la gente es pensar que esto es casi imposible lograrlo.  Pedro no habla de una glorificación futura cuando tú estés delante de la presencia del Señor -aunque ahí es su máxima expresión.  Pedro está hablando de que, en esta tierra, en este tiempo, en esta época tú puedes ser un santo, puedes experimentar la santificación y la glorificación de tu cuerpo porque a través de lo que Cristo hizo por ti, te dio las herramientas para transformarte.  Hay quien piensa que no puede vencer el pecado, que es muy difícil.  Esperan a estar ante la presencia del Señor algún día allá arriba para entonces experimentar la libertad en sus vidas, pero Pedro dice que no, que todo lo que tú necesitas para santificarte en esta tierra, ya tú lo tienes, ya Él te lo dio.  El pecado no se tiene que enseñorear de ti, de tu vida; y no tienes que vivir siendo salvo, sujeto a la naturaleza carnal.  

Una cosa es que tú le entregaste tu vida al Señor, que has sido justificado, que estás en relación con el Padre celestial, otra, la salvación de tu cuerpo y de tu mente, donde tú tienes que luchar con tu fuerza de voluntad, con tus hábitos, con el pecado.  Hay gente que piensa que esa victoria se obtendrá en el futuro, en el mañana, pero Pedro está diciendo: No, tú fuiste hecho justo ahora, pero también ahora puedes experimentar la santificación, el comienzo de esa glorificación.  El Espíritu Santo está dentro de ti y te puede dar la fortaleza para dejar todo vicio, toda atadura, todo aquello que te quiere detener bajo la vieja naturaleza.  Si tú no entiendes esto, te rindes porque piensas que no tienes la fuerza de voluntad.  Pero nunca se ha tratado de tu fuerza de voluntad, sino de depender del poder de Dios para vencer.  Si tú no te pudiste hacer justo, tampoco te pudiste santificar; lo que tú puedes hacer es depender del poder de Dios y saber que todo lo que tú necesitas está disponible para ti ahora, en este tiempo para ser libre de esa vieja naturaleza.  

El apóstol Pedro dice que tu meta debe ser una vida piadosa.  ¿Qué representa esa vida piadosa?  Esa palabra se refiere a una adoración reverente acompañada de obediencia.  Una persona piadosa no es una que viste de cierta manera, sino aquella que reverentemente adora a Dios, le sirve, quiere agradarle, y lo acompaña con reverencia; es aquella que somete su vida a obedecer lo que Dios ha dicho que tiene que hacer.  Una persona piadosa no es aquella que meramente proyecta humildad, sino aquella que ama a Dios con todo su corazón, sirve a Dios con pasión, pero cuando sale de la casa de Dios tiene en su corazón el verdadero deseo de obedecerle, de hacer lo que Él ha dicho, de hacer la voluntad de Dios.  

Pedro quiere que tú salgas de la corrupción de este mundo para que comiences tu proceso de santificación y glorificación.  Que no te quedes únicamente en el concepto de la salvación y la justificación espiritual, sino que comiences a vivir esa vida.  Que no creas que con asistir a la iglesia es suficiente, sino que busques arreglar tu vida.  No solo diezmes y ofrendes para prosperar; diezma, ofrenda y trabaja, porque los vagos no prosperan.  Con reverencia, entregas a Dios el diezmo, pero con obediencia manejas el 90%.  Con reverencia oras, pero con obediencia escoges tus amistades.  Con reverencia adoras a Dios, y con obediencia dejas de oír la música que oías antes; porque Pedro dice que tú puedes salir de la corrupción ahora.  

Eso es la vida piadosa.  El problema es que en la iglesia preferimos la justificación y que se nos duerma diciendo que todo está bien si vamos un ratito a la iglesia a adorar y ponchamos como si Dios estuviera pasando lista.  Pero tiene que haber un balance, entendiendo que tu vida piadosa no es ir a la iglesia, orar, ofrendar, sino hacerlo con reverencia y acompañarlo con obediencia.  Obedecer es difícil, pero Pedro dice que ya tú tienes todo lo que necesitas para obedecer y huir de la corrupción y entrar en el proceso de la glorificación.  

15 Comments
  • Haydem
    Posted at 08:26h, 15 July Reply

    Amén amén gloria a Dios

  • Tania Saba
    Posted at 08:44h, 15 July Reply

    Gloria a Dios por su misericordia!!!

  • MARTHA LUCIA HERNANDEZ
    Posted at 08:53h, 15 July Reply

    Gracias pastor ´por este mensaje solo en caminar con Dios nos hace libres de todo gracias Dios por que
    solo en ti tenemos la salvacion Amen

  • Zunilda Cabrera
    Posted at 10:02h, 15 July Reply

    Bendecido Pastor Otoniel!!

    Que maravillosa las Obras del Padre, siempre tiene una palabra, un consejo, para guiarnos por el camino de la verdad.

    Recibí el consejo del Espiritusanto como un sello, de su Amor!!!

    Bendiciones Jehova , Dios Padre les de Mil veces más !!!!

  • Maryori
    Posted at 11:51h, 15 July Reply

    Amén

  • JACINTO ARDILA DIAZ
    Posted at 14:04h, 15 July Reply

    Excelente Palabra del Señor, la Gloria y Honra es para ÉL.

  • LUCIA LANZA
    Posted at 15:15h, 15 July Reply

    amen gloria a DIOS.

  • JAVIER MARCELO GARCIA
    Posted at 21:29h, 15 July Reply

    que hermoso es poder ser parte de todas estas grandes enseñanzas, tan utiles para poner las en accion tal como DIOS nos manda.

  • Elizabeth Raudales
    Posted at 08:57h, 16 July Reply

    Amen. Ese es el llamado de los hij@s a vivir una vida piadosa.

  • Dorellys Sanchez
    Posted at 08:56h, 17 July Reply

    Amén, la gloria y la honra son todos para Dios . Señor en ti confio. Te alabo te bendigo mí Dios

  • Mary cruz
    Posted at 08:46h, 18 July Reply

    Amén

  • Mary cruz
    Posted at 08:47h, 18 July Reply

    Amén, excelente palabra!!!

  • Nairobis Jáuregui
    Posted at 11:47h, 20 July Reply

    Amen gloria a Dios..

  • SILVIA H. GÓMEZ
    Posted at 00:21h, 22 July Reply

    Amén. Amén. bendiciones

  • Jhon Mario
    Posted at 22:15h, 04 April Reply

    Amén y amén, gracias Señor

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