03 Apr La fe simple que transforma: el poder de lo auténtico.
En un mundo obsesionado con la complejidad, existe una verdad revolucionaria que muchos han olvidado: la fe más poderosa es la más simple. No hablo de una fe superficial, sino de esa fe pura y genuina que el apóstol Pablo elogió en Timoteo, una fe “no fingida” que residía primero en su abuela Loida y en su madre Eunice, y que transformó generaciones enteras.
Esta fe no requiere títulos teológicos ni explicaciones complejas. Es la fe de nuestros abuelos, quienes quizás no podían explicar la trinidad, pero se levantaban cada mañana a orar con una convicción inquebrantable. Es la fe que no necesita impresionar a nadie, porque está completamente segura en su relación con Dios, arraigada en la verdad eterna de Su palabra.
En nuestra búsqueda de sofisticación espiritual, a menudo complicamos lo que Dios diseñó para ser simple. Agregamos capas de religiosidad, rituales elaborados y jerga teológica, pensando que esto nos hace más espirituales. Pero la verdadera espiritualidad se encuentra en la autenticidad de un corazón que simplemente cree, que confía plenamente en las promesas divinas.
Como dijo Agustín: “Prefiero creer que las vacas vuelan a que un monje me mienta”. Esta aparente ingenuidad esconde una profunda sabiduría: la fe verdadera prefiere parecer simple ante los hombres que complicada ante Dios. Es en esta simplicidad donde encontramos la profundidad más verdadera de nuestra relación con el Creador.
Esta fe no fingida es revolucionaria porque transforma sin pretender. No busca aplausos, no requiere validación externa, no necesita explicarse ni justificarse. Simplemente es. Y en su ser, cambia todo lo que toca, revoluciona cada aspecto de nuestra existencia, restaura lo quebrantado y renueva lo perdido.
La invitación hoy es a redescubrir esta fe simple pero poderosa. A despojarnos de las capas de complejidad religiosa que hemos acumulado y volver a esa confianza pura en Dios. Porque la fe más profunda no es la más elaborada, sino la más auténtica. Es tiempo de volver a lo esencial, de reconectar con esa fe primaria que mueve montañas no por su complejidad, sino por su pureza.
Si quieres experimentar una transformación real en tu vida espiritual, no necesitas más información; necesitas más autenticidad. No necesitas más reglas; necesitas más realidad. La fe no fingida es el camino a la libertad que tu corazón anhela, y es el regalo que Dios tiene preparado para ti hoy. Esta fe simple es la llave maestra que abre las puertas del cielo y desata el poder de Dios en tu vida.
Ve el mensaje completo acá.
Oswaldo Monier
Posted at 16:05h, 03 AprilTodo Mi Amor Y Toda Mi Fé Está Puesta En Tú Presencia AMADO PADRE CELESTIAL
AMÉN 🙏🙏🙏🙏
Marttha
Posted at 23:21h, 03 AprilAmén Gloria a Dios