24 Mar El arte divino de las relaciones: cómo administrar el don más valioso | Mensaje PODEROSO
En la economía del Reino, las relaciones no son meramente conexiones sociales; son recursos sagrados que requieren una administración sabia y una mayordomía intencional. Cada relación es una inversión divina, un punto de intersección donde el Reino de Dios puede manifestarse de manera tangible.
La administración relacional comienza con la comprensión de que cada persona en nuestra esfera de influencia ha sido divinamente posicionada. No hay encuentros casuales en el Reino; cada conexión es una oportunidad para manifestar el carácter de Cristo y expandir Su influencia.
Como mayordomos relacionales, debemos desarrollar la capacidad de ver el potencial divino en cada interacción. Esto requiere sabiduría para navegar diferentes personalidades, discernimiento para conectar sueños individuales con propósitos más grandes, y gracia para cultivar relaciones que honren a Dios.
La mayordomía relacional demanda una inversión intencional en cada nivel: familia, amistades, compañeros de trabajo, liderazgo. Cada esfera requiere un enfoque diferente pero igualmente importante. Como Pablo enseña, debemos ser “todo para todos” sin comprometer nuestra integridad o propósito.
La clave para administrar relaciones efectivamente es entender que cada persona tiene un “lenguaje relacional” único. Algunos necesitan tiempo de calidad, otros palabras de afirmación, algunos necesitan acciones concretas. La sabiduría está en discernir y adaptar nuestro enfoque según cada persona.
Las relaciones en el Reino no son transaccionales sino transformacionales. No buscamos lo que podemos obtener, sino lo que podemos impartir. Cada relación es una oportunidad para sembrar semillas de Reino que pueden producir fruto multiplicado en generaciones futuras.
La administración relacional también incluye el establecimiento de límites saludables. No todas las relaciones deben tener el mismo nivel de inversión o intimidad.
La sabiduría está en discernir dónde y cómo invertir nuestro capital relacional para máximo impacto en el Reino.
Esta mayordomía requiere una comprensión profunda de que somos administradores, no dueños, de nuestras relaciones. Cada conexión es un regalo de Dios que debe ser cultivado con sabiduría, nutrido con amor y dirigido hacia Su propósito final: la expansión de Su Reino y la manifestación de Su gloria en la tierra.
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Oswaldo Monier
Posted at 09:26h, 24 MarchLléname De Discernimiento Y Sabiduría Para Reflexiónar Y Saber Cómo Tengo Que Vivir En Gozo, En Tú Presencia Y Saber Cómo Tengo Que Hacer Para llegar A Ser Una Persona Integra Para Servirte Limpio Y Puro AMADO PADRE CELESTIAL
AMÉN 🙏🙏🙏🙏