21 Feb ¿Cómo ver a Dios en todo?
¿Por qué algunos ven a Dios en todo y otros no?
Tal vez alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen percibir la mano de Dios en cada detalle de su vida, mientras que otras luchan por sentir Su presencia incluso en los momentos más evidentes. ¿Es cuestión de suerte? ¿De dones especiales? La verdad es que la sensibilidad espiritual no es algo reservado para unos pocos privilegiados, sino una habilidad que cualquier creyente puede desarrollar y que tiene el poder de transformar por completo nuestra relación con Dios.
La diferencia está en cómo vemos las cosas
Imagina esto: tienes frente a ti un plato de arroz con huevo frito. Para muchos, es solo una comida sencilla, algo cotidiano y sin mayor significado. Pero para alguien con de bajos recursos, con complicado acceso a una alimentación balanceada, pero con una fe inquebrantable, este plato puede ser una manifestación tangible de la fidelidad de Dios, una respuesta a una oración, o un recordatorio de Su provisión.
Lo mismo ocurre con el trabajo que desempeñas cada día. Puede parecerte una rutina agotadora, pero si lo miras con ojos espirituales, podrías ver que Dios te ha colocado estratégicamente en ese lugar como un campo de misión.
La diferencia no está en lo que vemos, sino en cómo lo vemos. Dios no solo está en los grandes milagros o en los eventos extraordinarios; Su presencia llena cada rincón de nuestra vida cotidiana. Está en la conversación ‘casual’ que tuviste esta mañana, en el problema que parece no tener solución, en cada desafío que enfrentas en tu día a día.
La sensibilidad espiritual se desarrolla con práctica
La sensibilidad espiritual es como un músculo: cuanto más la ejercitas, más fuerte se vuelve. No es cuestión de suerte ni de casualidad, sino de una decisión consciente y deliberada de buscar a Dios en todo. No significa obsesionarse con señales o forzar significados en cada situación, sino aprender a reconocer Su presencia constante en cada aspecto de nuestra vida.
¿Cómo podemos desarrollar esta sensibilidad?
Cultiva una actitud de gratitud: La gratitud abre nuestros ojos espirituales. Cuando agradecemos a Dios por lo pequeño, comenzamos a notar lo grande que es Su obra en cada detalle.
Pide discernimiento en oración; Jesús dijo: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis” (Mateo 7:7). Pídele a Dios que te ayude a ver Su mano en todo lo que te rodea.
Reflexiona sobre tu día: Antes de dormir, repasa los eventos de tu jornada y pregúntate: ¿Dónde estuvo Dios hoy? ¿Qué me mostró? Con el tiempo, comenzarás a reconocer Su presencia de manera más clara.
Rodéate de personas con una fe viva: La sensibilidad espiritual se contagia. Conversar con personas que tienen una fe vibrante puede ayudarte a afinar tu percepción de la presencia de Dios.
En el mensaje completo, revelo los tres pasos prácticos para fortalecer tu sensibilidad espiritual y comparto ejercicios específicos que puedes implementar desde hoy mismo. También explico cómo esta habilidad puede revolucionar tu vida de oración y tu relación con Dios. Puedes disfrutarlo haciendo clic acá o al final de este mensaje.
Recuerda: Dios no solo está en los grandes acontecimientos. Está en cada respiro, en cada paso, en cada momento. La pregunta es: ¿estás dispuesto a desarrollar los ojos espirituales para verlo?
Oswaldo Monier
Posted at 10:39h, 21 FebruaryTú Amor Y Tus Misericordias, La Veo En Todo Momento Que Ando Por Todo El Mundo AMADO PADRE CELESTIAL
AMÉN 🙏🙏🙏
Marttha
Posted at 13:08h, 21 FebruaryAmén gracias por la palabra
Jhon Mario
Posted at 18:08h, 21 FebruaryEstoy dispuesto. Lo necesito para que Él sea mi camino