Sigue tu camino hasta el final 
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Sigue tu camino hasta el final 

Hay cosas que has querido hacer por impulsos, pero son los impulsos de la fe que te tienen que obligar a caminar por lugares que tú nunca habías caminado.  

Sara tenía otra mentalidad bien importante para aquellos que entran en nuevas fronteras, la mentalidad de que no hay nada imposible.  Un día, Sara dijo: no hay nada imposible para Dios, si Dios lo dice, lo voy a creer, yo voy a tener ese hijo.  

Para tú moverte en las nuevas fronteras de tu vida, hay dos ingredientes de los cuáles nunca Dios se va a avergonzar de ti, no importa el pecado, los errores que cometas: Dios quiere saber que tú obedeces, aún cuando no conoces todas las cosas, y que crees que hay cosas que son posibles para ti porque el Dios al que tú le sirves es el Dios de lo imposible.  Camina sabiendo que tú no conoces todo, pero conoces al Dios que lo conoce todo, y decide caminar por lo desconocido, creyendo que no hay nada imposible para Él, y lo que Él te prometió se va a cumplir, se va  a completar.  

Pero el viaje de Abraham no siempre fue así.  Abraham se montó como en un elevador donde tuvo que hacer varias paradas.  Alguien había apretado el botón por él.  

27 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. 28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.”  Génesis 11:27-28  

Murió Harán.  Es la primera vez que se escribe que un hijo muere antes que su papá.  Así que, ya tenemos una tragedia.  

29 Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 30 Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.”  Génesis 11:29-30  

Taré, el papá de Abraham, tenía dos problemas: su hijo se muere antes que él, y su otro hijo se casa y no puede tener hijos; no hay futuro.  

31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. 32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.”  Génesis 11:29-   

Salieron para Canaán, pero llegaron hasta Harán y allí se quedaron.  Se quedaron a mitad de camino.  Se detuvieron.  Se montaron en un elevador, iban para el piso quince, y a mitad se cansaron y apretaron el ocho y allí se quedaron.   Y el problema de quedarse allí es que allí muere Taré, a mitad del camino de lo que Dios le había pedido que hiciera.  En ningún lugar se nos dice que Dios le habló a Taré, pero de alguna manera él recibió inspiración para salir de allí.  

En el siguiente capítulo, se nos dice que Abraham salió de allí luego que su padre murió.  Algunos pueden criticar a Abraham por haber hecho eso, pero la realidad es que tenemos que entender el contexto cultural en aquellos tiempos, que debería ser imitado hoy.  Aquella gente creía en familia, caminaba en familia, los negocios los heredaban los hijos de los hijos, creían que había que impulsar a tu familia, había que prosperar y progresar.  Así que, Abraham tenía un gran respeto por su papá; por eso es que se lleva a Lot.  Muchos solo piensan en que Lot se volvió un problema en el camino, y es cierto, pero la realidad es que Abraham tenía que cumplir con la orden de lo que se le había enseñado a través de los tiempos: que tu familia tú no la dejas atrás, abandonada; tú haces todo lo que tienes que hacer para que se impulse tu familia, para que progrese, para que avancen, para que sigan contigo.  Aunque a veces tengan que separarse, tiene que haber siempre la intención del corazón de pelear por los tuyos, luchar por ellos.  Aunque Lot se volvió un problema para Abraham, cuando Lot se metió en problemas, Abraham fue a Sodoma y a Gomorra, se metió allí con un grupo de hombres y sacó a Lot de aquel lugar y sacó todo lo que había porque en aquel lugar no se quedó nadie de la familia de Abraham ni tampoco los que se habían querido robar del dinero.  Porque los hombres de fe saben que peleamos por la familia y por nuestra herencia, por lo que Dios nos ha dado y entregado.  

Abraham quiso honrar todo esto, pero hubo un momento donde Abraham tuvo que tomar una decisión, una muy importante que todos tenemos que tomar: montarse en el elevador de destino.  

En Génesis, se nos dice que ellos iban para Canaán, pero se quedaron en Harán.  ¿Por qué se queda en Harán?  Aquel era un lugar próspero, de negocios.  Así que, allí se acomodan, se establecen.  Por lo tanto, para qué continuar hacia donde salieron en un principio, si allí estaban cómodos.  

El día que entraste a la universidad pensaste tener un doctorado, pero para qué tenerlo si con el bachillerato te basta.  Cuando te casaste, soñaste con una casa, pero para qué tenerla si con el apartamento te basta.  Desde joven soñaste ser empresario, pero para qué emprender, si tienes un buen trabajo que paga las cuentas.  Para qué, si estás en un lugar cómodo.  No fue el lugar para donde saliste, pero es el lugar donde estás y estás cómodo.  Harán era un lugar próspero que le creó ese sentido de comodidad a Taré.  

Hay gente que no se da cuenta que se queda a mitad de camino de su destino, por tres cosas:  

  1. Dicen: he hecho suficiente.  He trabajado, he logrado; mis hijos están bien; he hecho suficiente.  Pero tú nunca podrás decir que a mitad de camino es suficiente porque, cuando tú empezaste este camino, no saliste para quedarte en Harán.  Saliste para ir a Canaán.  Y hay gente que dice: llegué; he hecho suficiente.  
  2. Dicen: he trabajado demasiado duro para lo que tengo, así que es tiempo de descansar.  Caminar para Harán eran 703 km.  Y después de haber llegado allí, cualquiera dice: qué mucho me ha costado esto.  Y lo que pensamos es en cuánto nos costará hacer lo próximo.  Pero ¿por qué aprietas el botón del elevador antes de tiempo?  ¿Por qué te vas a bajar donde no te tienes que bajar?  ¿Por qué te vas a conformar en el piso de la mitad, cuando hay un penthouse esperándote?  ¿Porque te ha costado mucho?  
  3. Dicen: no puedo darle más a Dios; por más que quisiera hacer más por Dios, ya no es tiempo.  Y se quedan en Harán; se quedan a mitad de camino y allí mueren.  Se quedan cómodos, tranquilos; pero fuera del lugar de la promesa de Dios para sus vidas.  

Si tú saliste para algo y tú sabes que Dios te llamó para algo más grande, no te quedes a mitad de lo que Dios te prometió, a mitad de tu camino.  Si hace años sabes que Dios te va a dar una empresa, no seas un empleado, no te quedes a la mitad.  No importa cuánto te ganes, cuánto hagas, atrévete a salir, a seguir.  No es que sea fácil; habrá momentos de dificultad, pero tú no te puedes quedar donde otros se han quedado, no te puedes bajar y conformarte con lo que otros han hecho.  

Tienes que saber que hay gente que salió contigo, que no va a seguir contigo; y agradece por los que te han traído hasta aquí, pero dile adiós a Taré.  Dale las gracias porque te sacó de Ur, pero entiende que no te va a llevar a la tierra prometida, así que, muévete tú hacia lo que Dios tiene para ti.  Nunca te quedes a mitad del camino para experimentar lo que Dios puede hacer en tu vida.  No te conformes con lo que tienes hoy.  Atrévete a aspirar para saber que hay algo más grande, algo más poderoso, algo que todavía tú no has visto.  No sabes lo que es, pero es que la gente de fe no sabemos para dónde vamos, solo sabemos que vamos para un lugar y lo que hacemos es que nos atrevemos a caminar y caminar; pero a mitad del camino no nos quedamos. 

4 Comments
  • Nelson García
    Posted at 07:15h, 08 September

    Amén gracias Señor

  • Jhon Mario Rojas
    Posted at 09:51h, 08 September

    Gloria a Dios, Gracias por esta palabra
    Noe quedaré a mitad de camino

  • Marttha
    Posted at 12:08h, 09 September

    Amén Aleluya seguiremos caminando hasta llegar al Destinó por él cual estamos aquí

  • Nairobis jauregui
    Posted at 08:06h, 11 September

    Gloria a Dios… Excelente reflexión….No me quedaré en el camino aunque sea cómodo, seguiré a mi destino que Dios tiene para mi