Por la Fe, Obedece 
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Por la Fe, Obedece 

Por fe, obedecemos sin entender.  Cuando hablamos de fe, hablamos de obedecer sin entender.  Esto es lo que les pedimos a nuestros hijos que hagan cuando entendemos que no tenemos que explicarles para que obedezcan una instrucción.  Tus hijos deben conocerte tanto, que obedezcan sin tener que recibir una explicación.  Es interesante que les resulte más fácil creerles a sus amigos, que obedecer a sus padres, cuando ninguno de sus amigos daría el hígado por ellos.  El hijo que conoce a su padre, obedece sin requerir de tanta explicación.  Y así nos debe pasar con Dios.  

En tu vida, es indispensable que aprendas a obedecer las instrucciones del Espíritu, sin que tu mente tenga que entenderlo todo.  

8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”  Hebreos 11:8-10  

El ejemplo clásico de la obediencia por la fe es Abraham, que sin tener todas las instrucciones, sin conocer todas las cosas, se atrevió a dejarlo todo, y por fe obedecer a Dios, caminar por un proceso largo de permitir que Dios fuera llevándolo etapa por etapa hasta cumplir todo lo que le había prometido.  

David decía: cuando veo la obra de tus manos, me pregunto ¿qué es el hombre para que tengas de él memoria?; ¿quién soy yo para que tengas tú de mí memoria?  Cuando miro lo máximo de la creación, cuando entiendo cómo funciona este mundo, la realidad es que no debe quedarnos más remedio que pensar quiénes somos, quién es el hombre, quién es el ser humano para que Dios piense de nosotros de la manera que piensa.  ¿Quiénes somos para que Dios enviara a su Hijo a que muriera por nosotros en la cruz del Calvario, qué grandeza hay en nuestro ser, que Dios lo estime de forma tan esencial y preciosa, que hizo lo que hizo, y que siga haciendo por nosotros lo que ha hecho?  El problema es que no todo el mundo piensa de esa manera.  Muchos nunca llegan a esa reflexión natural que no lleva a entender que no tan solo somos especiales para Dios, sino que existe un ser trascendental que va por encima de todos nosotros.  Lamentablemente, a través de los tiempos, la gente ha vivido por los instintos, y sin darnos cuenta, el ser humano, cada vez se vuelve más instintivo, en vez de ser superior al resto de la creación.  

Lo que nos hace mejor que los animales es nuestra capacidad moral de escoger y decidir ciertas cosas, por encima de nuestros instintos.  Lo que tenemos que preguntarnos es quién es el que rige esa moralidad en nosotros.  Los reptiles, por ejemplo, no cuidan de sus crías; preña por instinto y se va.  ¿Es malo el cocodrilo?  En realidad, el cocodrilo no es malo ni es bueno; es cocodrilo.  Ahora bien, un hombre que preña y no cuida a sus hijos, ese sí es malo.  La pregunta es por qué un cocodrilo hace eso y lo consideramos cocodrilo, pero consideramos malo a un hombre que preña y no cuida de sus crías.  Porque se supone que un hombre, al ser humano, tenga una guía más grande que la de un reptil.  El ser humano está sujeto a un estándar más grande que el animal porque lo que nos hace humanos es que vivimos por encima del instinto, pero la gente quiere ser más instintiva y aceptar el instinto como lo natural en el tiempo que vivimos.  El problema y el reto es quién es el que rige que el hombre decida preñar y cuidar; y como no lo rige el Dios Todopoderoso y su convicción interna, la corte tiene que obligarle a hacerlo porque la corte no puede permitir que el ser humano viva como un reptil porque no es un reptil.  

El animal nunca está al nivel del ser humano porque el ser humano tiene una moralidad, y debe tener una guía, una dirección más grande que el animal, que le lleve a vivir por encima de un instinto.  Lo que el mundo hoy está queriendo definir es quién es esa dirección moral en tu vida, y para las ideologías, todo lo que nos ha regido a través de los tiempos es una construcción cultural, y no es Dios quien lo está haciendo.  Y el problema es que, eventualmente, quien defina la conducta moral de un hombre, viene a ser tu Dios.  Y nosotros, como iglesia, tenemos que saber que Dios debe seguir siendo Dios porque, aunque la cultura acepte el instinto como algo normal y natural, nosotros vivimos por encima del instinto porque lo que nos hace especial es la capacidad de decidir no comportarnos como cualquier animal.  Lo que pasa es que esto no es tan fácil como parece.  

En la Biblia podemos ver un ejemplo bonito.  Dice: sé como la hormiga, que ahorra en el verano, para tener comida en el invierno.  El problema es que la hormiga ahorra porque es hormiga, no porque sepa que tiene que ahorrar.  Nosotros no queremos ahorrar, queremos gastar.  Y lo grande es que la hormiga ahorra lo suficiente para pasar el invierno.  El hombre debe ahorrar no tan solo para tiempos malos, sino para un futuro maravilloso porque el invierno del hombre es más largo que el invierno de la hormiga, y tú no debes ahorrar simplemente para sobrevivir el invierno, sino para también esquiar en el invierno.  La hormiga nunca va a esquiar, pero tú deberías tener la expectativa de esquiar en el invierno de tu vida.  Tu decisión de ahorrar no es instintiva, pero lo que te hace mejor que la hormiga es que ahorras por decisión, no para sobrevivir, sino para vivir.  Pero toma todo de ti el ahorrar porque no quieres hacerlo.  

Hay algo en tu vida que debe dirigirte a hacer cosas que de otra manera no harías.  Y ese es Dios.  

Mientras el mundo quiere regular tu moralidad, tu moralidad la debe regular el Dios Todopoderoso, y tú tienes que aprender a obedecer esa voz que te dice: ahorra porque tengo un futuro glorioso para ti.  No tan solo ahorres para cuando se te dañe el carro; ahorra para que algún día puedas tener el carro que tú quieres.  Las hormigas ahorran para el invierno, pero tú debes hacerlo, aunque no quieras, con otra consciencia porque lo que te hace mejor que ellas es tu capacidad de someter tu instinto.  

Unas de las cosas que han hecho que nos apartemos cada vez más de Dios son la ciencia y la tecnología.  Nuestro conocimiento, cada vez más, nos aparta de Dios, en vez de acercarnos más a Dios.  Conoces tanto, que tienes que pensar todo demasiado, en vez de tener una experiencia de inocencia donde conozcas poco y lo que te rija sea solamente la fe.  Tus hijos son felices cuando te creen a ti porque no tienen más nadie en quien creer porque tú eres quien les da de comer.  Pero cuando llegan a la escuela superior y sus amigos comienzan a decirles y meterles cosas en la cabeza: “tu papá no sabe, es viejo; gozó y no quiere que tú goces”.  Es otra voz que quiere venir a regir, y ahora el ser humano comienza a pensar a quién creerle.  Ahí es que viene la batalla emocional y mental.  En cuanto a lo espiritual, la ciencia y el conocimiento que tenemos nos hacen cada vez más despegarnos de Dios, cuando debería pegarnos más a Él porque cada vez que vemos lo maravilloso del ser humano y todo lo que conlleva tener una vida humana, tenemos que decir: “¡Cuán grande es el Dios que nos creó!  ¡Cuán grande es el Dios Todopoderoso!  ¡Cuán grande es el hombre delante de los ojos de Dios!  Por eso es que tenemos que tener esa parte interna clara, como se tenía en el Antiguo Testamento.  

Cuando vemos el Antiguo Testamento, como conocemos hoy, o entendemos conocer, no vemos las cosas como deberíamos.  Hoy nos parece tonto que Abraham y los hombres del Antiguo Testamento quemaran ofrendas a Dios.  Nos parece tonto, naturalmente hablando porque la pregunta que nos hacemos es para qué le sirve a Dios que vayas a un altar y quemes la vaca.  Tú hoy sabes que la vaca se puede comer, y si la vas a quemar es a la parrilla.  Hoy tú dices: yo no tengo que hacer eso.  Pero no te das cuenta por qué ellos lo hacían.  Eso está escrito no para que tú sacrifiques la vaca o el cordero, sino para que entiendas que esa gente sabía que había algo más grande que ellos porque Abraham, con todos los sacrificios que se quemaban, su única intención era que el humo subiera al cielo; por lo tanto, cuando ellos iban a ofrendar, la ofrenda terminaba arriba de ellos, por lo que su vista terminaba puesta en el cielo.  Nadie en la Biblia enterraba nada en la tierra para sacrificarlo a Dios porque la consciencia de ellos era que Dios estaba en el cielo.  Todo lo grande viene del cielo, así que ofrecían a Dios algo que subiera al cielo porque había alguien más grande que ellos y que tenía que regir sus vidas.  Y eso está escrito para enseñarte que hay un ser que es más grande.  

Ahora, tú tienes un conocimiento más poderoso que ese: que ahora Dios no está en el cielo, sino en tu corazón.  Cuando ofrendas hoy, no tienes que mirar al cielo meramente, sino la condición de tu corazón.  Por eso es que dice que cuando traigas ofrenda, si sabes que tienes algo contra tu hermano, vayas y le pidas perdón; porque Dios nos ha mostrado que hoy Él ya no está en el cielo porque el deseo de Dios siempre fue estar con nosotros, y ahora hizo algo más grande, que estar en nosotros; pero con todo y eso, tienes que saber que hay Alguien, que aunque tú no tienes que mirar al cielo para adorarle, sí tienes que mirar a tu corazón y permitir que el Espíritu Santo que está en tu vida sea quien te dirija, quien te guíe.  

Hoy nuestra dimensión es todavía más grande.  Todavía ofrendamos, todavía hacemos, pero no miramos la respuesta afuera, sino desde adentro, sabiendo que Dios está dentro de ti.  Cuando Dios fue a hablarle a Abraham, le dijo: mira los cielos y cuenta las estrellas, así va a ser tu descendencia.  Hoy no te decimos que mires al cielo, pero mira en tu corazón porque el Cristo que está en ti es más grande que cualquier cosa allá afuera porque mayor es el que está en ti que el que está en el mundo.  Y la revelación más grande es que Dios está ahora dentro de ti, pero todavía hay alguien que te rige; no afuera, pero sí adentro; pero hay Alguien más grande que tú, porque si tú te dejas llevar por ti, te dejas llevar por los instintos, y te vuelves como cualquier animal. 

11 Comments
  • Carmen guerra pardo
    Posted at 12:45h, 24 March

    Buenos días bendiciones pido oración por crecimiento espirituql quiero de guiada por el espíritu Santo amo a Dios quiero servirle seguirlo predicar su palabra

    • FAV Community Manager
      Posted at 20:22h, 24 March

      Saludos Carmen, oro por crecimiento espiritual para tu vida. Te bendigo

  • Liseth Trujillo
    Posted at 17:09h, 24 March

    Amén y amén Dios es el que está dentro de mi corazón amén y amén🙏🏽🙏🏽🙏🏽

  • Jhon
    Posted at 20:49h, 24 March

    Amén, Gloria a Dios

  • Jhon
    Posted at 21:39h, 24 March

    Aleluya, Gloria a Dios

  • maria moreno
    Posted at 14:14h, 25 March

    bendiciones gracias por sus enseñanzas que nos ayudan a confiar en un Dios fiel que siempre nos das la oportunidad cada día de ser mejores seres humanos, amen

  • Gloria Cecilia Acevedo Molina
    Posted at 16:48h, 28 March

    Gracias por est bella enseñanza. Pido Oración por mi hijo alberto Jose Bermudez para que la Paz le sobreabunde y rebase todo entendimiento y se le abran puerta laborales pronto….Dios los bendiga

  • juan carlos ojeda cornejo
    Posted at 19:58h, 30 March

    Muchas gracias por este mensaje Pastor Otoniel, fuerte abrazo desde Lima Perú ,Dios lo bendiga

  • BETZI OJEDA
    Posted at 01:58h, 01 April

    BENDICIONES PASTOR OTONIEL Y PASTORA, GRACIAS POR HABERME ACEPTADO PARA DICIPULARME, SON MUY SABIA SUS ENSEÑANZAS, ESPERO LLENARME MUCHO DE ESPIRITUALIDAD Y APRENDER MUCHO, PARA ASI LLEVAR LA PALABRA A LOS QUE LA NECESITEN.. DIOS ME LOS BENDIGA.. IGUAL MANERA AGRADECIDA POR SUS ORACIONES.. LES PIDO ESCARIZADAMENTE QUE OREN POR MIS HIJOS JOSHUA DE JESUS OROPEZA OJEDA Y JHOSBELIS NAZARETH OROPEZA OJEDA, POR OBEDIENCIA A DIOS Y A SU MADRE…

    • admin2
      Posted at 09:33h, 01 April

      Envíanos sus nombres a través de http://otonielfont.com/cruz/ y los incluiremos en nuestras oraciones por salvación de Semana Santa. Bendiciones!

  • SILVIA H. GÓMEZ A.
    Posted at 23:28h, 11 May

    Amén. Bendiciones