Una Recompensa Eterna
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Una Recompensa Eterna

Hay un término por el cual los emprendedores del mundo miden las inversiones que van a hacer, se conoce como el ROI, Return on Investment, Retorno de Inversión.  Cuando un emprendedor en el mundo va a hacer una inversión económica o de tiempo, de recursos, siempre se sienta a medir cuál va a ser el Retorno de la Inversión, para medir si el esfuerzo que va a hacer tiene algún valor.  Basado en eso, toma sus decisiones; emplea personas y hace los cambios que tiene que hacer.  No es una mala manera de trabajar; un buen emprendedor tiene que medir cuál es su Retorno de Inversión para saber si está teniendo los resultados correctos.  Aun la palabra del Señor nos habla de la parábola del sembrador.  El sembrador salió a sembrar, y sembró en cuatro terrenos, y seguramente no volvió a sembrar en los terrenos donde no dio resultado porque él quería asegurarse que la semilla que él sembrara diera resultado, y dio resultado al treinta, al sesenta, y al ciento por uno.  

Pero los emprendedores que le servimos a Dios, y que somos emprendedores dirigidos por el reino de Dios y con el corazón del reino de Dios, sabemos que el ROI va más allá que simplemente un retorno económico aquí en esta tierra.  Sabemos que, como trabajamos para el reino de Dios, nuestro ROI trasciende el mundo natural; es una recompensa eterna.  

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  Mateo 6:33  

Como emprendedores, tenemos que saber que Dios nos ha dado unas habilidades, unas capacidades, y que estas tienen que ser usadas para el reino de Dios.  La búsqueda del creyente que tiene una habilidad para emprender, que tiene el corazón y el deseo para hacerlo y que sabe que Dios le ha dado el llamado para poderlo lograr, tiene que mantenerse enfocada en el verdadero retorno que debemos buscar, y todo eso se encuentra en el mundo espiritual, en lo que es eterno y no en lo temporero.  

Aquellos que tenemos el corazón en el reino de Dios y vivimos para Él, sabemos que nuestros resultados naturales son tan solo una pequeña parte de la recompensa que vamos a tener en esta tierra por simplemente haber hecho un trabajo con excelencia, por habernos esforzado, por haber hecho el trabajo que debíamos hacer, por haber puesto nuestros talentos y habilidades a la disposición de otros.  Pero nuestra búsqueda y nuestro enfoque va mucho más allá que un simple retorno natural.  

En el mundo natural, cuando se va a invertir, se saca cálculo de cuánto se va a recibir, cuándo se va a recibir de vuelta, cuándo tendremos esos resultados; todo esto, para medir la inversión.  Es inteligente hacer ese cálculo, pero los creyentes que vivimos para Dios no podemos poner todo en números, dinero, centavos; sabemos que nuestro retorno es mucho más allá que aquí en la tierra.  Es todo cuestión de enfoque.  

Hay un balance que debemos entender.  Para poder avanzar naturalmente en la vida en todo lo que hagamos, tiene que haber un retorno económico; se tiene que producir dinero, tiene que haber resultados, tiene que haber ganancias, tiene que haber menos gastos y más producción para que las cosas puedan continuar.  Pero no podemos medir nuestro éxito meramente por eso.  Para levantar una iglesia y que esta pueda hacer el trabajo que se tiene que hacer, tiene que haber una cantidad de dinero que entre, por ejemplo.  Querámoslo o no, tenemos que ir en algún momento dado a los dólares y centavos.  Hay quien quiere que la iglesia reparta más comida, dinero, ayudas, pero la realidad es que se tiene que hacer, pero tiene que haber un flujo de dinero que permita hacer eso.  Para eso, los miembros de la iglesia tienen que diezmar, ofrendar, se tienen que manejar los gastos, tiene que mantenerse todo bajo un control correcto en cuanto a lo administrativo.  No hay tal cosa como que podamos avanzar como ministerio, sin tener instalaciones.  Tiene que haber cuatro paredes y un techo para poder reunirnos.  Y eso tiene un costo.  El que no puede entender eso, está ciego a la realidad de que, para movernos en este mundo, definitivamente, tiene que haber un retorno económico natural.  Pero la gran diferencia en un templo que es para la iglesia es que la alegría principal de la iglesia no es el dinero que se recibe; lo que pasa es que sabemos que tiene que haber finanzas para alcanzar lo que es eterno.  Muchas veces encendemos el templo, se les paga a los empleados, se paga el costo de electricidad, los equipos, y cuando se hace el llamado, una persona le entrega su vida al Señor; y cuando se acaba el servicio, la iglesia completa celebra, se goza porque hemos impactado el mundo eterno de una persona.  Por supuesto, esa noche se tiene que contar la ofrenda, se tiene que mirar cuánto se aportó en las arcas financieras de la iglesia porque al otro día hay que pagar electricidad, hay que pagar el templo, hay que pagarles a los empleados; pero el gozo no es lo que se produce económicamente, sino el resultado que tiene un impacto en el mundo espiritual.  Entender ese balance es sumamente importante.  

Como emprendedores, tenemos que movernos en esas dos dimensiones; saber que definitivamente, en el mundo natural, responsablemente, tenemos que estar pendientes al ROI económica y de tiempo que hacemos.  Hay un momento en que tienes que sentarte y sacar cálculo para saber si lo que estás haciendo está dando resultados o no.  Eso es vital e importante, pero no puedes perder de vista el aspecto espiritual, eterno, lo profundo del trabajo que hacemos como emprendedores.  Tus diezmos, tus ofrendas en la casa del Señor; el impacto que hay es uno eterno.  Estás ayudando para cambiar la vida de una persona, de toda una familia, probablemente, toda una ciudad, todo un país sea impactado por causa de lo que tú haces cuando le hablas a alguien y eres parte de lo que provoca que el Evangelio llegue a su vida.  

Como emprendedor cristiano, tienes que volverte experto en el ROI, tienes que ser un buen administrador fiscalmente hablando, pero no permitas que ese sea tu enfoque; tu enfoque es el reino, es poder ver el impacto eterno que tienes en el mundo espiritual, en el mundo sobrenatural, el impacto que estás haciendo en la eternidad, en los cielos, donde tu nombre es mencionado delante de Dios con cada obra de tus manos y con cada acto de fe.  

Mantén las cosas en la justa perspectiva.  Si tú no entiendes esto, entonces, solo vas a medir tu vida bajo números y centavos; y aunque es necesario, no es lo más importante.  Por lo tanto, el cristiano tiene que tener una perspectiva espiritual.  Tres cosas te ayudan a mantener tu mirada en el Retorno de Inversión espiritual y eterno para no desenfocarte por el retorno natural:  

  1. No puedes servir al dinero.  No podemos servir a dos señores porque amarás a uno y odiarás a otro.  Puedes servir a Dios con el dinero, pero no puedes servir a Dios y al dinero.  Por lo tanto, tu enfoque debe ser siempre Dios sobre todas las cosas.  Le sirves al dinero cuando este limita tu fe, cuando es tu enfoque el día entero, cuando los números y centavos son lo que te dan satisfacción, cuando miras tan solo los resultados económicos, lo que tienes en la cuenta de banco, y eso es lo que define si eres feliz y si has tenido éxito, entonces, el dinero es tu señor.  No hay nada malo que mires los resultados que tienes, pero recuerda que es Dios quien trae plenitud a tu vida.  
  2. No vivas ansioso.  No vivas preocupado por el mañana económico.  Por nada estéis afanoso, sino sean conocidas tus peticiones delante de Dios.  Que Dios conozca todas tus peticiones.  No te afanes, no te desesperes por nada.  Vive en paz, en tranquilidad, sabiendo que Dios va a suplir lo que tú necesitas en el momento que surja la necesidad; no te corresponde a ti, sino servir, bendecir a otros.  

Sirve al necesitado.  Tu trabajo, tu esfuerzo, debe estar enfocado y dirigido en ayudar a los demás.  Puedes tener un impacto en el mundo espiritual y bendecir a aquellos que necesitan, y cuando lo haces, lo haces por el Señor.  Tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber, fui forastero y no me recogisteis, estuve desnudo y no me cubristeis, enfermo y no me sanaste, en la cárcel y no me visitaste.  Tienes que buscar en todo lo que haces aportar para aquellos que necesitan y servir para que en sus vidas haya avance, progreso, incremento, aumento. 

8 Comments
  • Nelson García
    Posted at 11:17h, 25 January

    Amén gracias Dios mi Señor y Salvador siempre con mi corazón dispuesto a servir buscando tu reino primero que todo ayudando y sirviendo a nuestros hermanos con corazón dispuesto a ti gracias

  • Liseth Trujillo
    Posted at 16:51h, 25 January

    Amén y amén así es en el nombre poderoso maravilloso del Señor Jesucristo amén y amén🙏🏽🙏🏽🙏🏽

  • Maryori
    Posted at 17:26h, 25 January

    Amén

  • Jhon
    Posted at 19:52h, 25 January

    Amén, Gloria a Dios

  • DEXA
    Posted at 21:06h, 25 January

    Gracias poderoso mensage, Dios le continúe bendiciendo poderosamente

  • Alicia F.Glez
    Posted at 01:57h, 26 January

    Amén, amén! Gracias a Dios,por su palabra y a usted Pastor Otoniel,por compartir sus enseñanzas,sea bendecido grandemente hoy y siempre.

  • Ana Fonseca
    Posted at 10:36h, 26 January

    Que buena enseñanzas, quisiera oraran por mi, estoy pasando un duelo de un hermano que partió con El Señor y pido mucha fortaleza

    • FAV Community Manager
      Posted at 19:59h, 01 February

      Saludos Ana, le oro a Dios para que te de las fuerzas que necesitas para enfrentar cualquier problema por el que estés pasando. Te bendigo grandemente.