Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Todos hemos escuchado que se requiere de una ciudad para criar un niño. Una afimarción muy cierta, pero que muchas veces pasamos por alto. Este pasaje en proverbios muchas veces lo tenemos presente los que somos padres y lo vemos como una promesa para tener cuidado de nuestros hijos, sabiendo que si hacemos nuestra parte, Dios de seguro hará la de Él.
Sin embargo, el pasaje no esta dirigido a nuestros hijos, sino “al niño”. ¿Cuál niño? Aquellos que tenemos a nuestro lado. Todos tenemos niños en nuestra vida. Quizás no sean nuestros propios hijos, pero todos tenemos sobrinos, vecinos, hijos de amistades o compañeros de trabajo. Los niños tocan nuestra vida.
Quizás te preguntas... ¿Y, que puedo hacer yo? ¡Pues mucho!
Bendecir a un niño es una de las semillas más poderosas que podemos sembrar. Mateo 2 nos habla de unos hombres que vinieron de lejos con presentes para bendecir a Jesús. Ellos sabían que estaban buscando al Rey de los Judíos, habían visto su estrella. Sin embargo, cabe la posibilidad que no necesariamente supieran el impacto de Jesús y su valor para la humanidad. Aún así, se salieron de su camino y viajaron desde lejos para bendecirlo con presentes.
Nuestro ministerio por años ha apoyado financieramente comedores escolares para niños de bajos recursos. Hemos sembrado cientos de miles de dólares en educación. Apoyamos a las escuelas en nuestra comunidad con efectos escolares y haciendo de sus facilidades un mejor lugar para habitar y aprender. Damos toda la Gloria al Señor que nos ha permitido extender nuestra mano local e internacionalmente y ayudar.
Pero el trabajo de bendecir “al niño” no es sólo de ministerios como el nuestro comprometidos con Dios. Seguro hay algo que puedes hacer hoy por algún niño. Ayuda. Bendice, Siembra. Apoya.
Hay tanto que podemos hacer. Mínimo, compartir una palabra de bendición con todos los niños que nos crucemos en nuestro camino acompañado de nuestra mejor sonrisa. Todo lo que hagas por un niño hoy tienes que verlo como tu granito de arena, extendiendo bendición en la próxima generación.







